Skip to main content

Sinner: “Estoy haciendo mi propia historia, y la hago para mí”

Jannik Sinner habla de forma honesta sobre los aspectos más reservados de su vida y sobre su manera de entender el tenis: “No tengo miedo al fracaso”.

Jannik Sinner. Foto: Getty

Jannik Sinner no deja de demostrar día tras día sus valores tanto dentro como fuera de pista. Tras levantar su primer Grand Slam en Australia, el joven italiano conquistaba el trofeo también en Rotterdam, alargando una racha increíble de victorias.

Sinner aprovecha entre sus idas y venidas de un lado a otro para sentarse con Vanity Fair Italia y charlar sobre diferentes temas: “Me gusta hablar de tenis y de deporte en general”, empieza diciendo Jannik. “Si te refieres a la vida privada, es verdad, quiero mantenerla así. Quiero proteger a las personas más cercanas a mí, mantenerlas al margen. Lo vivo como una pequeña tarea a realizar, casi un deber. Ellos me ayudaron cuando era joven a ganar confianza en mí mismo, y ahora quiero protegerlos yo de alguna manera. Las personas que están a mi alrededor son parecidos a mí, nos entendemos con una sola mirada”.

El italiano nunca ha sido un apasionado por las entrevistas y por todo el tema de la prensa, y es que Jannik comparte que siempre tiene que responder a las mismas preguntas: “Siempre tengo cuidado con lo que digo, o al menos lo intento. Responder de una manera que no es del todo correcta, o verdadera, sería como tirarme al fuego. Las respuestas son siempre las mismas porque soy sincero, me gusta ir directo al grano”, responde Jannik con sinceridad. Después de un espectacular Open de Australia y unos últimos meses para enmarcar, ¿se considera Sinner como el rival a batir? “A batir es una gran palabra. Por supuesto que es un buen resultado, pero todavía tengo que seguir trabajando, prepararme para todo. A estas alturas los rivales me conocen bien, incluso mis puntos débiles. Soy uno de los rivales a batir. Zverev y Medvedev están jugando muy bien. Carlos ya ha ganado dos Slams y es dos años más joven que yo, y luego está Nole. Nole es Nole”.

Nicola Pietrangeli, leyenda del tenis italiano, ha dicho que no ve ninguna debilidad en Sinner, ¿qué piensa sobre esto el número tres del mundo?: “Seguro que sí tengo. Aún puedo manejar mejor ciertos momentos difíciles, todavía puedo aprender mucho de mis errores. Ahora estoy jugando bien, pero llegarán momentos un poco más complicados. Es importante trabajar ahora para afrontarlos preparado. A veces podemos convertirnos en un obstáculo para nosotros mismos. En mi vida tan solo quiero controlar las cosas que me impiden hacer mi trabajo, pero soy un chico normal fuera de la pista”.

Además, Jannik relata al detalle cómo fueron sus días después de conseguir el mayor triunfo de su carrera hasta el momento, el Open de Australia: “El domingo jugué la final, al día siguiente volé a Italia y a la mañana de después me fui directamente al gimnasio. No lo celebré demasiado, no bebí, porque no es bueno para el cuerpo. Fuimos a comer algo y luego volví al hotel. La sensación fue muy buena, pero no pensé mucho, no era consciente de lo que había pasado. Vi una película y me quedé dormido. Empecé a pensar en ello a las 20 horas, enseguida pensé en cómo podía mejorar más. Me pregunté por qué había perdido los dos primeros sets, por qué no había reaccionado antes”, explica Jannik.

El italiano ha progresado notablemente en su aspecto físico en los últimos meses, algo que ha sido fundamental en su evolución en el circuito: “Como todo el mundo, digo que me gustaría tener algo diferente, pero estoy trabajando para tener el mejor físico posible para jugar al tenis”, confiesa un Sinner que señala la competitividad fuera de la pista como una de las cosas negativas que no se ven del tenis. Por eso, Jannik sigue muy cercano a las personas que conoce de siempre: “Mis mejores amigos siguen siendo los del colegio, se pueden contar con los dedos de una mano. Les da igual lo famoso que sea o lo que haya ganado”.

Sinner nacía en la zona de Tirol del Sur, área en la que se habla alemán más que italiano. Esto ha ocasionado que Jannik reciba muchas críticas por parte de su país, aunque estas se han ido silenciando con el tiempo: “Siempre me he sentido italiano, estoy muy orgulloso de serlo. A los 7 años competía en esquí con niños italianos, a los 14 en Liguria, mis compañeros eran italianos. Hablamos nuestro dialecto de alemán, pero incluso en Sicilia hablan un dialecto que no entendemos en otras partes de Italia”.

Entre otro de los temas de la entrevista destaca el de su relación con el dinero: “Antes de comprar algo, siempre miro el precio. Si voy a un restaurante y la pasta con salsa de carne cuesta mucho más que la pasta con salsa de tomate, me pido la que tiene salsa de tomate. No porque sea tacaño, sino porque respeto el dinero. El único regalo que me he hecho es el choche. Es bonito, pero tampoco pienses que es un Ferrari, un Lamborghini o un Maserati”, dice Jannik.

A cumplir sus sueños

El italiano vuelve a demostrar que tiene muy claras sus metas: “Trabajo muy duro para alcanzar mis objetivos y sueños. Es bonito pensar que estoy haciendo mi propia historia, y que la hago para mí. Si miro atrás, sé que he recorrido un largo camino, pero no quiero parar. Todos los partidos que ganas, no los ganas el día que se juegan, se ganan preparándose durante meses, quizá años, trabajando para ese encuentro. No tengo miedo al fracaso, no pienso en ello”, explica Jannik, que cierra la charla con esta interesante reflexión.