Facundo Díaz Acosta confirmó la última sorpresa en este ATP 250 de Buenos Aires, pero la suya fue la más importante y sorprendente. Después de vencer a un desaparecido Nicolás Jarry por 6-3 6-4, el argentino conquista su primer torneo ATP tras jugar con una invitación.
El público congregado en la pista central del ATP 250 Buenos Aires no esperaba a comienzos de la semana esta final entre el tenista local Facundo Díaz Acosta y el chileno Nicolás Jarry. Ambos sortearon rivales de dificultad en sus partidos previos. Jarry se deshacía de dos campeones de Grand Slam como Stanislas Wawrinka en octavos de final o Carlitos Alcaraz en las semifinales, donde impuso un plan de juego que descolocó al español. Mientras que Diaz Acosta tuvo que vencer a dos compatriotas suyos; en octavos a Francisco Cerúndolo y en semifinales a Federico Coria. Los enfrentamientos previos fueron todos para Jarry con un 3-0 a favor pero esta vez, Díaz Acosta contaba con el público a favor que nunca le dejó de alentar.
El favorito en las quinielas era el chileno por su trayectoria y posición en el ránking y por su gran victoria ante Alcaraz. De hecho, gozaba de tres bolas de break en el primer juego para confirmar esa sensación de superioridad que contrastaban con los nervios iniciales del argentino que jugaba su primera final de ATP. Pero nada más lejos de la realidad porque Díaz Acosta empezó a carburar y mostraba su juego mostrado durante la semana, levantaba esas tres bolas de quiebre y en un abrir y cerrar de ojos se colocaba con 4-1 a favor para fervor de la grada. Jarry quería reaccionar pero erraba más que en los días anteriores, mientras que el argentino mantenía la paciencia y se llevaba el primer set por 6-3.
Jarry no encontraba soluciones y Díaz Acosta se acercaba cada vez más al título
Nicolás Jarry tenía que salir de su letargo si quería luchar la final. O subía una marcha en el segundo set o Díaz Acosta tenía el camino allanado para vencer en Buenos Aires. El chileno seguía desconectado y perdía su servicio en el primer juego de la segunda manga. No había reacción y si sus golpes ayer conectaban con facilidad, hoy no acertaba en la mayoría de ellos. Tampoco le ayudó el gran juego desarrollado por Díaz Acosta que se mostraba muy sólido tanto en su servicio como al resto.
La desconexión del chileno no solo estaba siendo tenística, también psicológica porque no conseguía hacerle daño al argentino que con cada juego que pasaba su tenis era más maduro y el título empezaba a tener su nombre escrito. Los juegos se sucedían y las cosas no cambiaban; Díaz Acosta paciente y Jarry frustrado. Hasta supo sufrir en los momentos finales donde Jarry apretaba. Demostró valentía y en la sexta oportunidad conseguía el segundo set por 6-4 y su primer título ATP en su casa y con su gente en una semana inolvidable para el argentino.

