Carlos Alcaraz hará su debut en el Open de Australia 2024 este martes. Será su primer partido oficial esta temporada. El murciano ha preferido reservarse y trabajar ciertos aspectos concretos en estas últimas semanas, intentando cambiar la dinámica con la que acabó 2023.
Habrán pasado 59 días desde que saliera del Pala Alpitour con la sensación de que algo tenía que cambiar, tras salir derrotado claramente por Novak Djokovic en las semifinales de las ATP Finals. Terminó bastante agotado a nivel mental y de físico, después de un año realmente largo. Por ello, Carlos y su equipo decidieron que lo mejor era descansar, no jugar ningún torneo previo al Open de Australia, y centrarse en trabajar aquello que debía ser ajustado: su saque y el resto. El Diario Marca así lo explica en su versión digital.
El saque, necesario para pistas rápidas
En los últimos meses de competición, Alcaraz mostró debilidades con el servicio. Sus rivales lograron meterle mano al resto en muchísimas ocasiones y ese ligero cambio en la mecánica de servicio que llevó a cabo en la segunda mitad de temporada parece no haberle dado el rédito que esperaba. “Hemos trabajado el saque abierto a la derecha, para que sea más corto y abra más pista”, comenta Antonio Martínez, uno de los entrenadores que sigue la puesta a punto del murciano.
“Nos fijamos en el segundo bote. Ponemos marcas y buscamos mejorar el porcentaje, sin perder velocidad”, continúa explicando. Carlos bajó su porcentaje de primeros en la parte final del año, y le costó encontrar solidez y consistencia con este golpe, para lograr puntos gratis que le ayudaran a salir de situaciones complicadas.
El resto, clave para recuperarlo
Carlos es un tenista que basa su superioridad en lo bien que se desenvuelve al resto. Es uno de los mejores restadores del circuito en la actualidad y copa el podio mundial con los mejores números en esta faceta. El problema es que, desde Wimbledon, algo ocurrió con el resto de Alcaraz para que en ciertas ocasiones casi no supiera ni cómo colocarse en pista. Esto es algo que, por ejemplo, pudimos ver en la final de Cincinnati ante Djokovic, donde le vimos muy incómodo en todo momento.
Queriendo recuperar sensaciones, Cascales ha reconocido que la idea es volverse más consistente, metiendo más restos dentro y centrarse sobre todo en ese primer tiro que le permita luego ir hacia adelante y desplegar ese tenis tan peligroso que tiene cuando está en control del punto y que tantos problemas ha provocado en sus rivales. Digamos que, en la parte final de año, Carlos se ha vuelto un poco más predecible en su tenis y ha perdido cierta frescura.
En estas semanas en la Ferrero Tennis Academy ha intentado sentar las bases de lo que será su versión 2024. A sus 20 años, tendrá oportunidad de irse adaptando y añadiendo nuevas cosas a su tenis para convertirse cada vez en un mejor tenista. Ante Gasquet, este martes 16, tendrá oportunidad de irlas poniendo en juego y mostrar a todos que viene con ganas de volver a meter miedo a todos sus rivales.

