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Wimbledon 2023: Análisis de la final Alcaraz vs Djokovic

Desgranamos las posibles claves de uno de los partidos más esperados del año. Alcaraz y Djokovic, enfrentados por la corona en el fin de fiesta de un gran Wimbledon.

Novak Djokovic y Carlos Alcaraz. Fuente: Getty

Novak Djokovic y Carlos Alcaraz en la final de Wimbledon 2023. A priori, el menú no puede sonar más apetecible: se ven las caras el número uno y dos del mundo, el maestro y máximo campeón de Grand Slams de la historia contra un aprendiz que ya está creando su propia historia. ¿Quién ganará?

Era la final que buena parte del público deseaba antes de que Wimbledon 2023 diese su pistoletazo de salida. Ya están aquí: Novak Djokovic y Carlos Alcaraz lucharán en apenas unas horas por la corona de campeón del tercer Grand Slam del año. Para el serbio, la victoria supondría empatar con Roger Federer en lo más alto del torneo londinense, la posibilidad de dar caza a otro de los grandes récords del mundo del tenis. Además, recuperaría el número uno del mundo, añadiendo más semanas a su ya incontable cantidad en lo más alto y, por si fuese poco, aumentaría en dos Grand Slams su distancia con respecto a Rafael Nadal en el que probablemente sea el guarismo más importante de todos aquellos que se tienen en cuenta para hablar del mejor de la historia.

Pero delante tendrá a un tipo con ganas de relamerse las heridas. Es momento de dejar atrás lo que ocurrió en Roland Garros, donde los nervios y el estrés atenazaron a un Alcaraz que terminó por explotar físicamente cuando el partido firmaba las tablas. La presencia de Djokovic al otro lado de la red por primera vez en un Major infundió demasiado respeto en el cuerpo del de El Palmar, que llega a su primera final de Wimbledon consciente de que evitar una situación así es la mayor prioridad. El tenis que lleva desplegando a lo largo del torneo es portentoso, con el duelo de octavos ante Matteo Berrettini como claro punto de inflexión.

EL MEJOR PRIMER SAQUE CONTRA EL MEJOR RESTO

Hay muchos aspectos posibles a analizar, pero lo cierto es que es difícil imaginar un choque de titanes mejor. El porcentaje de puntos ganados con el primer saque de Novak Djokovic, con una esplendorosa media del 82%, chocará con la mejor media del torneo en puntos ganados al resto del primer saque: el 34% de los puntos que Alcaraz comienza respondiendo acaban cayendo de su lado, una estadística muy difícil de mejorar y que habla muy a las claras del tremendo estado de forma del murciano. Pero no solo eso: su servicio también está verdaderamente entonado, con una gran actuación ante Holger Rune, al que despedazó principalmente con el saque al cuerpo con efecto cortado (jamás cedió una rotura en todo el encuentro) y ante un Daniil Medvedev ante el que solo concedió dos juegos por pura relajación en el tercer set.

En una superficie como la hierba, en la que ambos tienen muy presentes el marcado espíritu ofensivo que el césped te exige, tanto Djokovic como Alcaraz han hecho gala en este torneo de afilar el colmillo tanto con su servicio como con su devolución. Solo pequeños márgenes y, quizás, la presencia en mayor o menor medida de los nervios decantarán el ganador de una batalla que muy posiblemente les acabe dando el partido. Carlos está muy fino con su resto de revés, con el que estrena una agresividad y una creatividad que pocas veces le habíamos visto, mientras que Djokovic masacra los segundos servicios de sus rivales con la precisión milimétrica de un tipo que conoce esta pista como si fuese su jardín.

DESDE EL FONDO, NOLE A BUSCAR LA DERECHA

Lo hizo en Roland Garros y desestabilizó por completo a Alcaraz durante un primer set en el que al murciano se le nublaron las ideas. Poco tiene que ver la bola del serbio con respecto a la de su último oponente, un Daniil Medvedev que le otorgó suficiente tiempo para cargar su mayor arma, la derecha invertida. Es posible que, cuando el rally se alargue, Djokovic busque encasillar a Alcaraz en la diagonal de las derechas, obligándole a pegar la derecha en carrera, menos mortífera que una invertida que Carlitos tiene atada a la perfección. Para Alcaraz será clave utilizar a tiempo el revés paralelo, algo que hizo muy bien contra Daniil y Holger y que le permitió buscar el centro de la pista para atacar, además de interrumpir los patrones de sus rivales desde el fondo.

Y, por supuesto, no podemos descuidar el aspecto mental de un partido con tintes históricos. Hace no mucho, la Catedral londinense vivía duelos en los que un joven aspirante (Rafael Nadal) desafiaba el reinado del emperador (Roger Federer). El suizo hizo de esta pista su jardín hasta la llegada de Nadal, lo que marcó un antes y un después en el mundo del tenis e hizo concluir su etapa en solitario en lo más alto de la clasificación. Rafa tuvo que esperar a tres envites para cambiar el paradigma, pero Carlitos quiere hacerlo ya: Roland Garros fue su primera muestra y la enseñanza de que romper ese reinado es una titánica tarea. En Wimbledon, Novak siempre parte como favorito, pero el estado de ebullición del tenis de Carlos en sus últimos partidos invita a pensar a lo grande o, al menos, en imaginar un partido igualado y con una pelea incesante por llevar el control del duelo. Es el momento de volver a poner a prueba a los dos mejores jugadores del mundo, de librar una guerra que podría tener consecuencias históricas para nuestro querido deporte. ¿Listos?