Una temporada más Andrey Rublev ha vuelto a mantener el nivel que ofreció en las pasadas campañas. El ruso, sin hacer mucho ruido, ha vuelto a estar entre las ocho mejores raquetas del año y ahora llega a las ATP Finals de Turín con la intención de dar un susto a los principales favoritos, algo que ya ha hecho en más de una ocasión.
Aunque no haya tenido demasiada suerte con el sorteo, donde ha quedado emparejado en el mismo grupo que Novak Djokovic, Daniil Medvedev y Stefanos Tsitsipas, cabe recordar que Rublev ya sabe lo que es ganar a todos ellos, por lo que también deberá ser un rival a tener en cuenta, pues además es un jugador que en pistas rápidas indoor ha cosechado muy buenos resultados este año, con 16 victorias y solo cuatro derrotas.
Un año, en el que el moscovita ha levantado un total de cuatro títulos ATP, dos de ellos en pistas cubiertas (Marsella y Gijón), otro en Dubai y otro en Belgrado, venciendo a Novak Djokovic en la final. "Es algo muy grande contra ti y compartir la cancha por segunda vez", le dijo Rublev a Nole después de esta victoria. "Espero que tengamos más batallas", un deseo que se hará realidad en Turín.
Pero no solo el año de Rublev se resume en los títulos que ha conseguido. Ya que además de estos trofeos, el ruso ha sido uno de los tenistas más regulares como demuestran las 49 victorias que ha conseguido durante esta temporada, por lo que en esta Copa de Maestros podría alcanzar los 50 triunfos en una temporada por tercera vez en su carrera, un número al alcance de muy pocos tenistas.
EL GRAN PROBLEMA DE RUBLEV
Sin embargo, a pesar de la gran regularidad que está mostrando el ruso en los últimos años, todavía no sabe lo que es levantar un Masters 1000 ni tampoco jugar una final de Grand Slam. Lo cierto es que cuando le llega una oportunidad, el ruso se ve superado por la presión y termina desesperándose consigo mismo, de hecho, hace poco, en el ATP 500 de Astaná, admitió ser consciente de este problema. "Todo el mundo tiene sus propias debilidades. Mi debilidad es mental, y poco a poco intento que haya mejoras en ese aspecto", comentó un jugador al que vimos golpearse en los nudillos y provocarse sangre en su mano durante las semifinales de Indian Wells ante Taylor Fritz, cuando parecía estar en un gran momento de forma y se acercaba la posibilidad de llevarse su primer título de Masters 1000, y al que también le hemos podido ver al borde del llanto en más de una ocasión, cuando las cosas no le están saliendo, como por ejemplo le ocurrió ante Frances Tiafoe en los cuartos de final del US Open, donde cayó en tres ajustadas mangas al no aprovechar las opciones que tuvo.
Ahora en Turín, en esta nueva edición de la Copa de Maestros, Rublev tiene una oportunidad de oro para demostrar que poco a poco va subsanando su debilidad mental. Su tenis está ahí, con una derecha inmejorable y una potencia en sus golpes que no tienen muchos jugadores en el circuito. Aunque está claro que al final en el tenis no hay nada más importante que la cabeza.
“Clasificar para las ATP Finals sería una sensación increíble, este es el torneo que los jugadores sueñan con jugar y conseguir clasificar tres años seguidos sería muy importante para mí”, comentaba Rublev en su llegada a Gijón, un torneo que le acercó mucho a su objetivo. Ahora, con el gran objetivo de su temporada cumplido y a punto de debutar en su tercera Copa de Maestros habrá que ver hasta donde es capaz de llegar, pues en sus dos temporadas anteriores, no pudo pasar la fase de grupos.

