Andy Murray no quiere tirar la toalla y sigue sintiendo emoción por jugar al tenis. A pesar de haber terminado la temporada con muchas dudas en su juego, especialmente en el apartado físico, el exnúmero uno se sigue viendo con fuerzas de continuar y cuajar un gran 2023 que le permita volver a disputar las rondas finales de los grandes eventos.
Ahora, desde Londres, donde ha jugado un partido de pádel junto a su hermano Jamie Murray, el tenista británico se sienta a hablar con Evening Standard para hacer balance de su año y explicar las metas que tiene para la próxima temporada, ya que en sus últimas entrevistas Andy parecía haber perdido las ganas de seguir compitiendo.
En primer lugar, Murray ha reconido estar enfadado consigo mismo por la forma en la que se ha encontrado físicamente en los últimos torneos. “Estuve bastante deprimido con los últimos meses. En los últimos siete u ocho torneos he tenido problemas con los calambres y nunca los había tenido de manera constante, por lo que estoy extremadamente decepcionado. Puedo lidiar con perder un partido de tenis, ya que es un deporte difícil y, a veces, no lo haces tan bien como te gustaría, pero no hay excusa para estar decepcionado físicamente”.
Por ello el escocés cree que si consigue mejorar su forma física todavía tiene nivel para ser competitivo y mejorar su posición en el ranking ATP, pues ahora mismo ocupa el número 46. “Mi estado físico en los últimos torneos ha sido inaceptable. Mi reflexión sobre los últimos cuatro o cinco meses es que no he estado haciendo suficiente trabajo para rendir al nivel que necesito. Tengo que cambiar eso si quiero volver a la cima del juego”.
CONVENCIDO DE LO QUE TIENE QUE HACER
Precisamente por este motivo, Murray sigue pensando que tiene posibilidades de volver a estar entre los mejores, ya que si hace balance de su temporada puede sacar varias cosas positivas. “Soy positivo sobre la próxima temporada y el trabajo que tengo que hacer. Ya he empezado con algo de eso y ahora necesito vaciar el tanque en las próximas seis u ocho semanas en el gimnasio y también en la cancha de entrenamiento. No hay garantía de que hubiera ganado esos partidos sin los calambres, pero siento que habría puesto las cosas mucho más difíciles.
A esta declaración de intenciones, le sumo un recordatorio de cómo estaba a principios de temporada y de los progresos que ha hecho y, aunque para él no son suficientes, es consciente de que para muchos tenistas sí lo serían. Además, ha querido resaltar el hecho de que la cadera no le ha molestado. “Estaba 130-140 del mundo al comienzo de la temporada y ahora estoy dentro del top 50. Para la mayoría de los jugadores, ese es un año realmente positivo. Para mí, no lo veo de esa manera, pero hice progresos. Jugué bastantes torneos desde Wimbledon hasta el final de la temporada. Desde una perspectiva de resistencia, no me las arreglé tan bien, pero no ha habido lesiones ni molestias, lo que no había sido el caso en los últimos años".
Por último, Murray quiso valorar el futuro del tenis británico con especial mención a Jack Draper, pues recordemos, que el escocés está muy involucrado con el desarrollo del tenis en Gran Bretaña y ya declaró en otras entrevistas que le gustaría entrenar a Emma Raducanu, de la que también habló en este entrevista: “Jack tiene un gran potencial y solo lleva seis o siete meses en el circuito. He tenido la suerte de practicar con él y pasar tiempo con él y tiene un futuro prometedor, que también lo tiene Emma Raducanu. Y hay un par de grandes talentos juveniles en el lado femenino que tiene a los entrenadores muy emocionados”.

