La resaca del éxito y dificultad de manejar la presión de ser número 1 del mundo parece haberle durado poco a Carlos Alcaraz. El español sufrió para pasar la primera ronda en el ATP 500 Basilea 2022, pero en el duelo de octavos de final ante Botic Van de Zandschulp se ha visto una versión miucho más reconocible del joven murciano. Si bien es cierto que sigue presentando margen de mejora en su tenis, todo indica que hay una evidente tendencia al alza, luciendo más tranquilo y sosegado en la estructuración de puntos. Cuando eso ocurre, resulta casi inviable que un jugador del nivel del neerlandés pueda sorprenderlo, a pesar de que vendió muy cara su piel y buscó fórmulas que pudieran incomodar al español. El resultado final fue de 6-4 6-2.
Ser el mejor jugador del planeta implica la "obligación" de ganar siempre y, por ende, de tener la capacidad para sacar adelante partidos en los que no todo encaja a la perfección. Es una tarea titánica, y mucho más para un chaval de 19 años, pero Alcaraz tiene algo especial en su tenis y en su mente. Por mucho que pueda cometer algunos errores de precipitación con su drive, el español transmitió la sensación en el primer set de poderío habitual y todo hacía indicar que Botic no tenía las armas suficientes como para inquietarle. El neerlandés perdía pista cuando no era capaz de dominar y aunque intentaba asumir riesgos, en cuanto Carlitos entraba y empezaba a dictar el juego con sus tiros se veía totalmente sin opciones. Llegó el break en el tramo final y Carlos lo consolidó con la solvencia que solo tienen los campeones.
Alcaraz remontó una desventaja de break en contra en el segundo set
El inicio de la segunda manga vaticinaba emociones ya que Alcaraz se despistó por unos instantes y cedió su servicio. Con 2-0 abajo y puntos de juego para Botic, emergieron los intangibles de un jugador en proceso de hacer historia. No solo remontó, sino que lo hizo ofreciendo un espectáculo majestuoso de tenis, despliegue físico, imaginación táctica y talento. Defendió con una velocidad de piernas sobrenatural y terminó desquiciando al neerlandés, que buscó dejadas y subidas a la red, pero se vio atrapado en los argumentos infinitos del español a nivel técnico. Triunfo contundente para un Carlos Alcaraz que espera ya al vencedor del partido entre Carreño y Stricker en cuartos de final de un ATP 500 Basilea 2022 en el que ha presentado sus credenciales al título.

