No le quedan muchos puntos, de hecho, en algunos rankings virtuales ya la dan por clasificada matemáticamente, pero de momento Jessica Pegula no puede celebrar en voz alta su boleto para las próximas WTA Finals en Texas. Por eso disputa esta semana el WTA 500 de San Diego, para celebrar este logro sobre la pista y, de paso, competir por el que sería su primer trofeo del año. Eso sí, ahora mismo no hay nada más importante que certificar su pasaje como maestra.
"Definitivamente, para mí siempre fue un objetivo estar en las WTA Finals. No sé si era el objetivo principal al empezar el año, pero a medida que fue avanzando la temporada se convirtió en algo en lo que hablábamos en cada torneo. Ya no tengo 20 años, ser un poco mayor que el resto me hacer ser un poco más consciente de lo que sucede en el tour. Eso siempre me ha ayudado mentalmente, estar siempre alerta y no dar nunca nada por sentado", declaró en WTA.

