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Davidovich rema pero muere en la orilla

El andaluz firmó un magnífico encuentro, llevando al límite a Berrettini, pero una desafortunada caída y sus vaivenes mentales le condenaron en el quinto set.

Matteo Berrettini. Fuente: Getty

Nadar para morir en la orilla. Sensaciones encontradas para Alejandro Davidovich tras una nueva batalla sin cuartel en este US Open 2022, en esta ocasión sin premio para el malagueño. Firmó un inicio de partido inmaculado, remontó a mediados de un partido que parecía que se escapaba, pero acabó por no aguantar el martilleo de Matteo Berrettini en un quinto set en el que, por si fuera poco, una desafortunada caída sobre una de sus rodillas aminoró su ritmo y le sacó fuera del partido. Es extremadamente complicado rematar a un jugador como el italiano a cinco mangas, que sigue demostrando una mentalidad ganadora de top-10 y que vuelve a ganarse su puesto en los cuartos de final de Nueva York (3-6, 7-6(2), 6-3, 4-6, 6-2).

Comenzó Davidovich mostrando la versión más seria y ordenada de sí mismo. Era su segunda vez en este escenario y en esta misma pista, esta vez no había nervios que le atenazaran y que le sabotearan un plan de juego que, desde el inicio, se mostró absolutamente ganador. El malagueño hacía uso de su movilidad y sus condiciones físicas para jugar profundo en cada intercambio, repitiendo patrones que desestabilizaban el tenis de Berrettini: le jugaba dos bolas seguidas de revés a revés cruzado, construyendo el punto hasta poder abrir pista por el lado de la derecha, obligando a Matteo a pegar en carrera. Todo ello se lo permitía una versión algo endeble del transalpino al servicio, con un Foki explosivo al resto, neutralizando los saque + 1 del italiano.

Explicar el 6-3 del primer set es fácil cuando lo haces desde el orden, una clara idea de juego y una buena transición defensa - ataque. No solo optaba Davidovich por alargar los intercambios, también por sorprender con buenas derechas cerca de la media pista, subiendo a la red y quitándole tiempo al italiano. Subió cuatro veces, conectó siete golpes ganadores (uno más que el italiano) y, sobre todo, firmó mejores guarismos con su servicio (84% de puntos ganados con el primero por el 75% de Matteo; 56% de puntos con el segundo por el 43% del transalpino, siempre en torno al 10% más en cada apartado) para presentarse como una amenaza realmente creíble y abrir el marcador con un gran primer set.

BERRETTINI, UNA ROCA

El guion continuó hasta mediados del segundo set, cuando Davidovich se labró una nueva ventaja merced a una rotura de servicio que podría haber hecho mucho daño a la coraza de Matteo. Sin embargo, la respuesta del italiano fue de campeón, de tenista que sabe cuándo está al filo del abismo y, por tanto, cuándo debe subir el nivel. Inmediatamente devolvió ese break y apagó a Davidovich, que desconectó mentalmente en el primer revés del encuentro. No fue una desconexión total, pero sí parcial, reflejada en la intensidad desde el fondo: permitió a Matteo ser mucho más ofensivo con su derecha (se invertía mucho más y con mayor facilidad, clave para dictar juego), y ese subidón de confianza fue clave para recuperar el servicio (16 de 17 puntos ganados con el primer servicio en el segundo set, un martillo incontestable). Llegados al tie-break, la inercia positiva del italiano le llevó en volandas y castigó las dudas de Alejandro, que se veía set iguales en el marcador.

Fue una difícil losa para el malagueño, sobre todo a nivel mental. Había visto cómo su tenis, en ocasiones dado a la locura y a los arrebatos de espontaneidad, había mantenido un orden y una precisión quirúrgica durante set y medio... y, a pesar de ello, todo estaba igualado. Así de difícil es rematar a Berrettini en un partido de Grand Slam: pocos jugadores más rocosos y tenaces existen en el circuito ATP a día de hoy. Berrettini se convirtió en un hombre pegado a un plan y su porcentajes al servicio reflejaban una realidad: se había adueñado del partido. Pareció que Foki dejara de creer en su plan, perdiendo fuelle en sus golpes y dejando muchas bolas cortas sobre las que Matteo se abalanzó. En el tercer set, el italiano no perdió ni un solo punto con su primer saque (11 de 11, una bestialidad) y Davidovich perdió la confianza en sus golpes, cediendo su servicio en dos ocasiones y viéndose ya dos sets a uno por debajo en el marcador.

DAVIDOVICH NO DEJA DE CREER

Cuando justo todo parecía encaminarse para una victoria de Matteo, el mejor Davidovich emergió. Resurgió gracias a una renovada activación de piernas, mostrándose con una renovada ofensividad en los segundos servicios del italiano y volviendo a abrir con facilidad por la derecha, sacándole bastantes errores a un Berrettini que volvía a perderse en los intercambios. Solo una rotura fue suficiente para que la chispa de Alejandro volviera a prender, alargando los puntos, jugando con profundidad y aprovechando los segundos de un Matteo que volvió a bajar su porcentaje de primeros dentro (solo un 51%). Los gritos de Davidovich, sobre todo, reflejaban una nueva autoconfianza más que necesaria de cara a una remontada, contagiando al público con su mejor tenis y creyendo de nuevo en su tenis. Todo se volvía a abrir como un melón, presentándose ante nosotros un escenario precioso en el quinto y definitivo set: la inercia positiva y el fuego de Alejandro frente a la paciencia, el servicio y el saber estar de Matteo.

CAÍDA EN PICADO

El tercer set empezó caliente, con miles de alternativas, dejando ambos jugadores la táctica a un lado y poniendo todo el corazón para asegurarse una presencia en cuartos de final. Empezó Berrettini break arriba, pero Alejandro se lo devolvió de manera inmediata: poco después, un partido con tintes épicos se tornó en pesadilla para Fokina. Una caída desafortunada que siguió a un contrabreak del italiano dejó su capacidad de reacción a cero, un episodio desafortunado que dañó su rodilla y que evitó que su explosividad se viese reproducida en el final del encuentro. Es realmente difícil hacer frente a un tipo como Berrettini en un set decisivo cuando tu mente y tu propio físico se entrega a un vaivén de emociones, un carrusel constante en el que ahora fue el cuerpo, mala suerte mediante, el que abandonó al malagueño.

Sensaciones agridulces para Alejandro en un US Open con grandes momentos, una nueva presencia en la segunda semana de un Grand Slam y un final doloroso por lo cerca que llegó a ver la línea de meta. Volverá al top-30, eso sí, el tenista andaluz, que buscará reproducir planteamientos tan ordenados con mayor regularidad. Por su parte, Berrettini sigue demostrando su capacidad resolutiva en los partidos a cinco mangas, ganándose de pleno derecho un puesto entre los ocho mejores en Flushing Meadows, algo que empieza a ser habitual en él (semifinales en 2019, cuartos en 2021). Eso sí, esta vez posiblemente se permita soñar más: no estará enfrente ni Djokovic ni Nadal para pararle, al menos, hasta una hipotética final. Qué difícil de doblegar es Matteo.