Serena Williams está hecha de otra pasta. Es una animal casi mitológica, una figura que emerge de las profundidades cuando el público lo requiere y cuando la ocasión se convierte en especial. Ya está en tercera ronda bajo las luces de la Arthur Ashe, llenándose de motivación y encontrando los golpes ganadores y un servicio absolutamente ganador en un partido en el que empezó rugiendo, en el que dosificó sus energías en el segundo set y en el que nos dejó un set decisivo de época, encontrando los ángulos, moviéndose como una gacela y terminando por "matar" física y mentalmente a la cabeza de serie número dos del cuadro. Anett Kontaveit no pudo con la estadounidense, que camina hacia la tercera ronda del US Open 2022.
Serena Williams salió a la pista rugiendo. Como una leona. Como la reina que es, motivada por el fervor de la Arthur Ashe y por la confianza que le dio la victoria en primera ronda. Su inicio de duelo fue mucho mejor que el de su debut... pero, a su vez, la rival que se presentó a la cita también se acercaba al nivel que demostró allá por 2021. Anett Kontaveit no quería ser una mera comparsa en la posible última comparecencia de semejante campeona: la estonia empezó a soltarse allá por el ecuador del primer set, sabedora de que no tenía nada que perder y tras hacerse a la idea del ambiente que debería soportar.
Así pues, el primer parcial se convirtió en una guerra sin cuartel con un claro objetivo para ambas jugadoras: dominar la línea de fondo. Quien disparase primero, quien dominase con la derecha justo después del saque, sería la que tomaría la ventaja en el marcador. Y ambas lo consiguieron a lo largo del primer set, si bien fue Serena quien pegó el primer acelerón. Eso sí, la presión y los nervios provocó una aceleración lógica en un partido de esta talla: Serena se trabó, Kontaveit le rompió el saque... y nos encaminamos a un tie-break.
Un tie-break que no podía terminar de otra forma que no fuese con la erupción absoluta de una Arthur Ashe entregada. Serena soltó la derecha de forma espectacular, recordando a la tenista que dominó el circuito con puño de hierro. No le dio ni un respiro a una Kontaveit falta de confianza en los momentos importantes, y todo desembocó en la explosión de júbilo de la Central, que veía a su campeona a solo un set de la tercera ronda.
KONTAVEIT SUELTA AMARRAS Y SERENA PIERDE RITMO
En el segundo set llegó el bajón competitivo y de adrenalina natural para una tenista que solo ha disputado 5 partidos en este 2022. El primer parcial, en especial el tie-break, exprimió a una Serena que tuvo un importante descenso de energía en el inicio del segundo set. Dosificarse parecía clave para su físico... pero causó estragos en el inicio de parcial: la estonia la sometió, encontró los paralelos con muchísima más claridad y se colocó doble break arriba. Panorama totalmente distinto para una Central que ahora no hacía tanto ruido, que veía como Anett era ahora quien dictaba con su servicio (Serena sumó un 100% de puntos ganados con el primer saque en el primer set; en el segundo fue la jugadora estonia quien calcó dicho porcentaje), se acercó a los dobles dígitos con los golpes ganadores e hizo todo lo posible para llegar a un set decisivo. Tercer set, por supuesto, del que íbamos a disponer.
SERENA DESTAPA EL TARRO DE LAS ESENCIAS
Y en el tercer set hubo una jugadora que decidió meter la sexta marcha. Decidió sacar su raza de campeona. Decidió dejar atrás cualquier tipo de amarra y firmar otra actuación para la historia. Lo intentó Kontaveit a inicios del tercer parcial, pero cada situación complicada fue solventada con un primer gran servicio. El golpe más dominante de la menor de las Williams volvió a emerger en el momento más importante del encuentro, dejando a la Arthur Ashe sin aire. Estaba levitando Serena: firmando voleas de largo recorrido, defensas con una movilidad inédita para alguien de más de 40 años, restos directos de revés que tenían un aroma a 2012.
Y precisamente con uno de esos restos ganadores cerró el tercer parcial Serena, doblegando a una Kontaveit que acabó empequeñecida, sin decisión y valentía en los momentos complicados del tercer set, sin capacidad de reacción ante el rugido contento de Serena y la Arthur Ashe. Williams sigue soñando, con Ajla Tomljanovic en tercera ronda y convirtiéndose en la primera mujer de la historia en doblegar a una top-3 con 40 años. Porque no hay edad para dejar de hacer historia, y eso bien lo sabe Serena Williams.

