Desde hace unos meses, parece que Bianca Andreescu disfruta de nuevo de estar en pista y en el circuito, aunque no siempre ha sido así. Una lesión fue el motivo principal por el que la canadiense tomara, de manera prácticamente forzada, la complicada decisión de alejarse de lo que más le gustaba. Esa obligación produjo una respuesta repulsiva por parte de la tenista, que lo único que quería en ese momento era alejarse de todo este mundo. Así lo ha confesado Bianca días antes de que arranque el US Open en una entrevista exclusiva con The Guardian.
Del odio al amor
“Quería literalmente dejar este deporte. Era tan malo. No quería escuchar nada sobre tenis o pensar sobre él. Nada cercano ni siquiera en los primeros tres meses en los que estuve fuera. Entonces, a los tres meses me di cuenta que realmente lo echaba de menos. Lo necesito en mi vida”.
Vida complicada en el circuito con la pandemia
“No podía ver a mis padres ni a mis amigos. En los torneos solo vas del hotel a las pistas y viceversa. No puedes irte. No puedes hacer nada más. Diría que cuando di positivo por COVID-19 y tuve que bajarme de Madrid fue cuando empecé a ir cuesta abajo.
Sinceramente, en ese momento, todo era un poco triste. Me alojaron en la casa más bonita para el torneo al ser campeona defensora. Estaba allí sentada pensando en lo feliz y agradecida que debería de estar y cómo había ganado el torneo antes y simplemente odié todo.
Por una fracción de segundo pienso que no quiero seguir así. ¿Cómo va a mejorar? Era tan genial en 2019 y ahora me siento así. Pero mi alma lo sabía. Sabía que esto es algo que está destinado para mí. Estoy aquí para quedarme”.
Su papel en el US Open
“Obviamente, quiero ganar el torneo, pero hay algo más que acompaña eso, todo el proceso. La capacidad de disfrutar de mí misma en la pista. Prepararme de la mejor forma posible. No dejar que nada me defina, ni los errores”.

