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Elena Rybakina, la combinación letal entre fuego y hielo

Analizamos la figura de una joven llamada a grandes éxitos y que ha hecho historia con su título en Wimbledon 2022, pudiendo ser el inicio de una nueva era.

Elena Rybakina, la combinación letal entre fuego y hielo

Una torre con la movilidad de un alfil, una joven de cándida mirada y tierna sonrisa que despide chispas con su golpeo de pelota y, desde ahora mismo, una mujer que ha inscrito su nombre con letras de oro en la historia del tenis. Así es Elena Rybakina, flamante campeona de Wimbledon 2022 después de conseguir romper ese techo de cristal que ha ralentizado durante años su progresión, llamada a la gloria desde joven. Con sus 184 centrímetros de altura, la rusa de nacimiento y kazaja de adopción se erige en adalid de ese estilo de tenista pegadora y que basa su tenis en la inexorable búsqueda del golpe ganador, pero añadiéndole una capacidad de desplazamiento lateral sobrenatural y una visión táctica privilegiada.

Hay muchas formas de jugar a tenis y ninguna de ellas es la correcta, pero todas pueden granjear éxitos si se aplican con maestría. Rybakina fue número 3 del mundo el etapa júnior y generó unas expectativas muy altas que la Federación Rusa de Tenis no veía del todo claras. En un ecosistema repleto de jugadoras talentosasm el Kremlin dejó escapar a una joya que se ha infiltrado en Londres como si de un espía de la Guerra Fría se tratara, para llevarse un título que cambia por completo su vida. En 2018 decidió irse a Kazajistán, seducida por el dinero contanto y sonante que fluye en un país amante del tenis y se aplica con rigor en el trabajo tenístico, como muestran los muchos nombres de buenos jugadores que llevan surgiendo desde hace años.

Rybakina transmite la sensación de que todo depende de ella cuando está inspirada

Muchos esperaban una eclosión más temprana de Rybakina; tanto, que esos mismos dejaron de esperarla ya hace tiempo. Sin embargo, la pandemia marcó un antes y un después en una mujer que exploró sus límites desde el 2021 y que aprendió mucho del doloroso cuarto puesto registrado en la cita olímpica de Tokio. Con un saque letal, capacidad de acelerar la pelota en cualquier circunstancia y una buena gestión emocional, Elena tiene un arma tan poderosa como volátil: una potencia en sus tiros capaz de desbordar. Solo podrá mantenerla si tiene una sintonía absoluta entre mente y cuerpo, que le permita jugar con agresividad, llegar pronto a cada pelota y llevar siempre la iniciativa.

Pocas sensaciones hay tan halagüeñas para una tenista como la de sentir que todo depende de ti misma y eso es lo que ha transmitido Elena Rybakina en dos semanas para el recuerdo en Wimbledon 2022. El aficionado al tenis femenino es suspicaz y desconfiado, y puede ver en su gesta una nueva escaramuza triunfal que se queda luego en nada. Han sido muchos los ejemplos en los últimos años de jugadoras rebosantes de potencial que parecen concentrarlo todo en un torneo, para luego dispersarse. De ella depende que no sea así y tenga la capacidad de perpetuarse en la cima. Por el momento, solo queda disfrutar de ella y asumir que el tenis de vocación ofensiva ha ganado una batalla, pero quedan muchas por librar en lo que resta de temporada.