Grigor Dimitrov es uno de esos nombres al que se le podría poner el apelativo de "familiar". Le conocemos sobradamente, le hemos visto jugar en los mejores escenarios a lo largo de la última década y, a pesar de todo, no da muestras de bajón o cansancio. El búlgaro sobrevive en el rango de los cuarenta mejores con mucha consistencia, si bien deja un par de semanas al año con flashes de brillantez, destellos del tenista que muchos pensaron que podía ser. A sus 31 años, Grigor aún mantiene una esperanza viva: la de conquistar el ansiado Grand Slam, un torneo que nunca llegó.
La ronda más avanzada a la que ha llegado el de Haskovo fueron una semifinal en Wimbledon 2014 (cedió ante Djokovic), otra en el Open de Australia 2017 (perdió en un partido memorable ante Rafael Nadal) y la más reciente, en el US Open 2019 (dejó en el camino a Federer y terminó claudicando ante Daniil Medvedev). No son malos registros, pero quizás se queden cortos para las expecativas que levantó un tipo de indudable materia prima. Su participación en el ATP Queen's 2022, una de las mejores plazas de su carrera, ya ha terminado, pero el de Haskovo sigue creyendo en sí mismo, como demuestra en unas palabras recogidas por Tennishead.
"Sí, todavía pienso que puedo ganar un Grand Slam. He creído en ello en varias ocasiones. En los últimos Grand Slams he obtenido buenos resultados. Ahora, por desgracia, me tengo que enfrentar a muy, muy buenos jugadores en la segunda o tercera ronda del torneo. Sin embargo, aún creo que faltan muchas cosas por llegar. Creo que puedo continuar jugando y manteniendo este nivel. ¿Quién sabe cuándo y dónde puede ocurrir? Lo único en lo que tengo que centrarme es en cómo voy a hacer yo las cosas de aquí en adelante".
LA CONSISTENCIA, UNA PARTE FUNDAMENTAL DE SU CARRERA
Muchas veces se ha tildado al búlgaro de irregular, de combinar grandes picos de juego con torneos en los que se ve sorprendido de forma temprana. Sin embargo, Grigor se mantiene en la cresta de la ola y, al contrario, da gracias a su consistencia, una razón fundamental para mantenerse en la élite. "Aún creo, por supuesto, porque llevas tanto tiempo dando lo mejor de ti y quieres ver el resultado algún día, pero aún soy capaz de colocarme en una situación para pelear por ello. Nunca sabes cuál es la semana en la que todo puede encajar".
La volatilidad del circuito y las grandes actuaciones de otros jugadores para llegar a las finales de grandes torneos provocan que el búlgaro siga creyendo en sí mismo. "Sabemos cómo de impredecible puede volverse todo, cómo todo puede cambiar de una semana a otra, de un punto a otro. El saber qué es lo que tienes que hacer y ser consciente de que ya lo has hecho hace que no conseguirlo pueda ser frustrante, pero sabes que es una cuestión de pequeñas cosas que no terminan de salir. Llevo 13 años en el circuito, lo que demuestra cierta consistencia, diría yo. Este no es un deporte nada fácil y a veces tomas una ruta diferente". Solo el tiempo dirá si Grigor cumplirá su deseo, pero no será por falta de motivación, a juzgar por estas palabras.

