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Stich: “Echo de menos la autenticidad de los jugadores”
El legendario tenista alemán echa la vista atrás en esta entrevista para recordar sus días de gloria como jugador y comparar su época con la actual.
Dicen que llegar al Nº2 del mundo es llegar al escalón menos agradecido de todos, aunque es no impide firmar una carrera excepcional. Michael Stich nunca fue considerado de los mejores de su época, pero en el camino dejó títulos de Grand Slam en individual y en dobles, una Copa de Maestros, una Copa Davis y un oro olímpico para Alemania formando pareja con Boris Becker. Casi 25 años después de su retirada, el alemán concedió una entrevista al portal Tennis Magazin para valorar su recorrido, recordar sus orígenes y comentar brevemente la actualidad del circuito. Destacamos lo más interesante.
Los inicios
“Cuando era un niño, recuerdo el tenis como un deporte bastante elitista, aunque ser miembro de un club era bastante especial. No teníamos dinero para comprar el atuendo de tenis perfecto, pero a todos nos gustaba la cinta del pelo de John McEnroe o las muñequeras de Bjorn Borg, esas pequeñas cosas. Los niños ni siquiera teníamos nuestra propia raqueta, eran muy caras, nos las cambiábamos entre nosotros”.
Ver tenis en directo
“Me viene a mente el Rothenbaum, en Hamburgo, siempre teníamos entradas para los asientos exteriores. Recuerdo a mi hermano con muchísimas ganas de conseguir una autógrafo de Manuel Orantes en la Pista1, hasta que un día saltó del asiento y lo logró. A mí el que me encantaba era Peter McNamara, su forma de jugar a tenis me atraía, era un juego típicamente australiano, de saque y volea. Simple, pero muy efectivo”.
Ídolos de infancia
“Para mí era el mejor, mi modelo a seguir, estaba enamorado de la raqueta de metal con la que jugaba. Era diferente a los demás y era zurdo, me fascinaba que no se rindiera nunca hasta el último punto. Quizá no tuviera la mejor técnica, pero tenía muchas facetas buenas en su juego, además de su pasión y voluntad incontenible. Todavía lo tengo muy presente, aunque no salga mucho en televisión. De todas formas, sé que mi naturaleza se correspondía más con la de McEnroe, también con la calma estoica de Borg, era un contraste de los dos”.
El tenis de élite llega a Alemania
“Borg fue la primera estrella pop, era mucho más que un atleta, de haber existido las redes sociales hubiera tenido millones de seguidores. Su forma de actuar atrajo el interés de los medios de comunicación y de la gente. En Alemania ese papel creo que le pertenece a Michael Westphal, incluso antes de Boris Becker. En mi casa nunca pensamos que pudiera ganarme la vida con el tenis, que pudiera ser mi profesión, hasta que llegó el boom con estos jugadores”.
Wimbledon 1991
“Ese año ya había llegado a semifinales en Roland Garros, así que llegué a Wimbledon siendo Nº7 del mundo. No era un aspirante al título, pero me encantaba el césped, sabía que podía jugar bien allí. Recuerdo que fue el Wimbledon más lluvioso de la historia, mi primer partido lo empecé un lunes y lo terminé un jueves. Esa misma lluvia me sirvió de ayuda en segunda ronda, cuando estuve contra las puertas ante Volkov, 5-3 abajo en el quinto set. Se paró y en ese momento algo cambió, se encendió la chispa y funcionó”.
El mayor éxito de su carrera
“Wimbledon es la guinda del pastel, el último paso para saber que no solo estás ahí arriba, sino que eres de clase mundial porque has ganado el torneo más importante del mundo. Y luego pues también suma el hecho de ganar esa semana a Courier, campeón semanas atrás en París, a Edberg, ganador de Wimbledon, y a Becker en la final, también ganador de Wimbledon. Todos ellos números 1 del ranking. Yo mismo pensé: ‘No es posible hacerlo mejor’. Ese fue el punto de inflexión para que los medios empezaran a fijarse en mí”.
Una crítica al tenis de hoy en día
“Personalmente, hoy en día extraño la autenticidad de los jugadores en la pista. Eso que define su carácter, sus sentimientos y sus reacciones reales. Recuerdo una escena en la que Marcos Baghdatis perdió en primera ronda del Open de Australia y no hubo ningún informe de su partido, pero las cuatro raquetas que rompió en el banco salió en todos los informativos. Eso refleja que el aficionado no solo quiere saber del rendimiento, de los récords o de quién es número 1 del mundo, el fan quiere ver emociones. Con Federer, Nadal y Djokovic, a veces echo de menos eso”.