¿Qué le pasa a Bianca Andreescu?

La canadiense sigue muy lejos de mostrar el nivel ofrecido en el US Open 2019. Ha sumado 19 victorias en los dos últimos años.

Bianca Andreescu en el US Open. Fuente: Getty
Bianca Andreescu en el US Open. Fuente: Getty

Fue tal el talento que mostró en aquella quincena mágica en Flushing Meadows que nadie dudó un solo instante del futuro que le esperaba a Bianca Andreescu. Por edad, proyección, herramientas y carácter, la canadiense era una candidata firma a pelear por los mayores botines del circuito a medio plazo, sobre todo después de verla conquistar el US Open 2019 con una tranquilidad de infarto. Sin embargo, 24 meses después, no son pocos los que empiezan a poner en duda este pronóstico. Ya sea por las lesiones, por la falta de confianza o por el laberinto que supone ahora mismo su sistema de juego. Andreescu se encuentra atrapada en una brecha donde la presión apenas te da tiempo a parar y reflexionar. ¿Qué le pasa?

Quizá la pregunta debería ser otra: ¿qué le ha pasado? Obviamente, todo empieza en 2019, cuando la tenista de Ontario arranca enero siendo una desconocida y termina en noviembre siendo la Nº4 mundial y campeona de Grand Slam, la primera mujer canadiense de la historia en conseguirlo. Todo esto con 19 años, un dato que no se debe pasar por alto. Tras su éxito en Nueva York, la hoja de ruta de Bianca tuvo solamente dos paradas más: Beijing (cuartos de final) y las WTA Finals (perdió dos partidos en la fase de grupos y se retiró del tercero). Digamos que los deberes ya estaban hechos, así que lo mejor era frenar y poner a punto la maquinaria de cara al siguiente calendario. Lo que no sabía Andreescu era que una pandemia la iba a dejar todo el 2020 sin pisar una pista de tenis.

Ni un solo partido, ni un solo torneo, Bianca Andreescu cerró el 2020 sin competir, una barrera que enfrió sobremanera toda esa adrenalina obtenida en la Gran Manzana. Pero no fue solo el coronavirus, también fueron nuevas lesiones las que bloquearon el paso de la oriunda de Mississauga, deportista muy proclive a tener contratiempos físicos de manera continuada. Esa regularidad que no termina de encontrar en la cancha, en la enfermería le sobra. Con más o menos suerte, la canadiense pudo por fin volar de nuevo en 2021, buscando recuperar su mejor tenis y demostrar que lo cosechado en el pasado no fue casualidad. Hombre, casualidad seguro que no fue, pero quizá nos precipitamos en las conclusiones.

UN 2021 LLENO DE ALTIBAJOS

De momento, a un día de que octubre venga a visitarnos, Andreescu acumula 12 torneos esta temporada con un balance de 16-11, siendo el subcampeonato en el WTA 1000 de Miami su mejor resultado [se acabó retirando lesionada ante Barty]. Del resto, muy poco que destacar, muy poco bueno. En cinco de doce ocasiones cayó en el debut, siendo todas sus derrotas del año (excepto la de Barty) ante jugadoras de menor ranking que el suyo. Hsieh, Bouzkova, Zidansek, Rogers o Cornet en dos ocasiones son algunas de las raquetas que han doblegado a la canadiense en este 2021. ¿Y contra las top10? Desde que ganara el US Open, Bianca ha tenido únicamente cuatro duelos directos ante tenistas del top10: los cuatro terminaron en derrotas.

¿Y qué dice Andreescu? Hace unas semanas, en su intento fallido por defender el trono en Nueva York, comentó lo siguiente: "Me encuentro bien, creo que lo que necesito es encadenar partidos compitiendo, solo espero que la salud me deje y no volver a tener problemas físicos. Creo que he estado demasiado centrada en resultados y lo que debo hacer ahora es mirar el largo plazo, tratar de mejorar y disfrutar de ese proceso. Acabé muy quemada del tenis en 2019 y creo que fue porque tuve un enfoque erróneo”.

PRISA POR DEMOSTRAR

Pensar en los resultados antes que en el proceso. Vaya, al final el tópico de ‘partido a partido’ parece que sí es real. Andreescu quiere comerse el mundo a sus 21 años, pero en 2020 no le dejaron y en 2021 no es capaz de arrancar. Eso sí, de esperanza anda tocada pero no hundida. “Realmente creo que puedo hacerlo, todavía tengo mucha confianza en mí misma, pero para llevarlo a cabo tengo que permanecer todo el rato en el momento presente, partido a partido, ser yo misma y estar relajada, sin sentir presión. Los últimos años han sido desafiantes, hubo momentos en los que pensé: ¿Qué diablos estoy haciendo ahora? Pero ahora estoy trabajando duro para volver a mi versión de 2019. Ojalá sea incluso mejor”.

Venga lo que venga ya no será con Sylvain Bruneau, el hombre que la convirtió en campeona de Grand Slam y AL que despidió hace unos meses tras los malos resultados. Hoy Sven Groeneveld es el hombre que dirige el barco, técnico experimentado dueño de un currículum sobresaliente. Algunos seguimos pensando que Andreescu es tan buena que está condenada al éxito, aunque tendrá que poner mucho de su parte si quiere que este vaticinio se cumpla. Más de lo que ella misma pensaba.

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