Pella: "No sabía si iba a seguir jugando al tenis"

Le costaba entrenar y hasta estuvo a punto de colgar la raqueta. Sin embargo, volvió a las raíces y se dio el gusto de acceder a la R3 de Cincinnati.

Pella contó sus sensaciones tras Wimbledon. Foto: @sebatorok
Pella contó sus sensaciones tras Wimbledon. Foto: @sebatorok

Guido Pella era consciente que podía tratarse de su última bala: hace unos meses viajó a Europa para disputar algunos torneos y soñar con levantar su pálida imagen. Sin embargo, los resultados seguían sin aparecer. Aún peor, las buenas sensaciones ya no sobrevolaban el ambiente. Y, en consecuencia, la idea de cerrar una trayectoria deportiva más que buena le corría por la mente. "Después de Wimbledon no sabía si iba a seguir jugando al tenis", confesó esta tarde luego de haber superado a Fabio Fognini en la segunda ronda del Masters 1000 de Cincinnati. A pesar de eso y de que la cabeza y el cuerpo le pedían que tirara todo por la borda ("cuando volví a Argentina me costó entrenar"), decidió seguir un poco más. Volver a intentarlo.

Aún metido en el top100 (93º) y con ranking para jugar los torneos más importantes (en cuanto a premios y, principalmente, puntos), no se rindió y es por eso que decidió regresar a las bases: contrató a Fabián Blengino (ex coach de Guillermo Coria en Roland Garros 2004, por ejemplo) para que sea nuevamente su entrenador. Es que el recorrido profesional del argentino se inició varios años atrás en la Academia de su ahora guía fuera de la pista. "Fabián vino a tratar de devolverme un poquito la felicidad dentro de la pista. Es el primer torneo que estamos juntos y me hizo ver que todavía tengo gasolina en el tanque", analizó, en palabras recogidas por el colega Sebastián Torok. Y agregó: "Tenemos una relación parecida a la de un padre con un hijo y siento que fue una buena decisión en este momento en el que estaba con tantas dudas y miedos. Mi cabeza se encontraba muy golpeada por todo lo que había pasado"

Pella no ganaba dos encuentros de manera consecutiva desde el Abierto de Australia 2020. Y, en el medio de estos 18 meses, se contagió de coronavirus en febrero de este año, cuando estaba camino al ATP 250 de Córdoba. Asimismo, le costó la recuperación física dado que no fue fácil cómo atravesó la enfermedad, sufrió la injusticia de no poder disputar el pasado Masters 1000 de Cincinnati en la reanudación del circuito producto de un "falso positivo" del por aquel entonces preparador físico suyo y, además, tuvo que someterse a la cuarentena estricta de 15 días en su llegada a Australia por haber viajado en un avión con un caso positivo de Covid-19. Muchas situaciones para un jugador, que estaba padeciendo su profesión desde el aspecto mental.

LO POSITIVO DE IR A OTROS PAÍSES CON MAYORES LIBERTADES

"Los torneos con público son algo espectacular. Ver tantas personas, aunque apoyen al otro jugador, se trata de una renovación de energía que no veníamos sintiendo porque el deporte sin público no existe. De hecho, en Estados Unidos se vive un clima diferente: siento libertad. No hay nada más lindo que poder decidir a dónde ir, con quién, cómo, cuándo. Eso me fue trayendo felicidad de a poco", cerró en su rueda de prensa.

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