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¡Mucho mejor que un título!
Felix-Auger Aliassime sorprende a Federer en su jardín particular. Primera vez en 18 participaciones que el suizo no alcanza los cuartos de final en Halle.
Malas sensaciones las que ha dejado Roger Federer en su segundo y último partido en la hierba del ATP 500 de Halle. El suizo se enfrentaba por primera vez a Felix-Auger Aliassime, uno de los mejores tenistas de su generación y recientemente finalista en el torneo de Stuttgart. Un partido duro, el primer top25 al que se medía esta temporada, un examen del que extraer conclusiones de cara a su próxima cita en Wimbledon. Lo que no esperaba nadie, mucho menos después de verle ganar la primera manga, era que Federer se iba a despedir hoy mismo del torneo (4-6, 6-3, 6-2), sufriendo una remontada de película y dejando una sensación de máxima preocupación.
Por encima de todo, un dato escalofriante. Roger Federer se enfrentaba por primera vez en su carrera a un rival nacido en el presente siglo. Para que se sitúen: el suizo se hizo profesional en 1998, dos años antes del nacimiento del canadiense. Una brecha de 19 años de diferencia lo iba a marcar todo, además 19 años exactos, ya que ambos comparten fecha de cumpleaños. Demasiada mística en este primer enfrentamiento, menos mal que el nivel de tenis se iba a imponer a cualquier otro factor. Ambos empezaron bien con el saque, aunque de nuevo fue el suizo el que primero dejó la puerta abierta. Pero esto es hierba y aquí las bolas de break son más rescatables. El que no pudo salvarlas fue Aliassime con el 3-3, momento donde el Nº8 mundial abrió el tarro de las esencias para impregnar la pantalla de talento.
Fueron dos puntos seguidos que, si lo analizamos fríamente, solamente representaban un break, aunque todos pensamos que era algo más. Todos sabemos reconocer ese instante donde Federer parece detener el tiempo y elevarse por encima de los humanos, momento donde Félix recordó quién tenía enfrente. Aunque todavía tendría una última el canadiense, en forma de 15-40, cuando el suizo servia para anotarse el primer set. Tampoco allí vería recompensa, aunque el balance de la primera media hora de encuentro no era tan mala. De hecho, teniendo en cuenta que llegaba de salir subcampeón en Stuttgart hace apenas unos días, seguro que este primer obstáculo no le haría bajar los brazos.
Lo único que no podía hacer era seguir desperdiciando bolas de break. No en hierba. No ante Roger Federer. El inicio del segundo asalto nos llevó rápidamente a una nueva situación de ventaja para el de Montreal, en este caso un 0-40 que parecía ya hecho. Un, dos, tres. En un abrir y cerrar de ojos, el de Basilea volvía a sacarse un conejo de la chistera, como aquel que le enseña un caramelo a un niño para luego esconderlo. Eso sí, nunca es recomendable caminar tanto tiempo en el alambre. En el sexto juego, después de que Aliassime ya hubiera perdonado ocho oportunidades en todo el partido, llegó la novena. Una bola profunda obligó a Roger a golpear mal y pronto, dejando esa derecha en la red. BREAK. Era el momento de que el jovencito pierdefinales diera un paso adelante.
No se me enfaden con lo de pierdefinales, ya le gustaría a más de uno haber jugado ocho finales ATP con tan solo 20 años, aunque no pasa nada por reconocer que mentalmente le cuesta afrontar partidos grandes. Lo de hoy solo era una segunda ronda, aunque el botín era más especial que levantar muchos trofeos del circuito profesional. Hay algunos que incluso le señalan como un tenista de poca fortaleza mental, pero eso no tiene nada que ver con ganar o perder, sino con bajar los brazos antes de tiempo. Y Felix, os lo puedo asegurar, es de los que nunca se rinden dentro de una pista. No solo cerró con mucha maestría la segunda manga, sino que estiró su buena dinámica para colocarse 2-0 en el inicio del tercer set.
Un tercer set cuesta abajo
La película había cambiado sin habernos enterado. El helvético, con una cara apática y claramente preocupado, había terminado pagando todas las bolas de break que había dejado sobre la mesa, hasta el punto de que ahora era él quien iba a remolque de su adversario. Las caras en el box del suizo no eran buenas, pero el que peor rostro mostraba era el propio jugador. Desganado, lento, muy errático, nada que ver con lo que nos tiene acostumbrados. Con el 4-0 abajo, Federer apostó por aumentar la velocidad de los puntos, ir a morir a la red, pero hoy no había táctica que pudiera frenar su caída. Por primera vez en 18 participaciones, Federer se queda fuera de los cuartos de final de Halle. Por delante tiene once días de preparación para el torneo más importante de su calendario. El lugar donde se despejará la última incógnita.