Resulta muy difícil para alguien que no ha jugado a tenis a determinados niveles entender el enorme reto a nivel psicológico que tiene este deporte. Cada vez es más frecuente ver cómo jugadores profesionales buscan ayuda de psicólogos para encontrar un equilibrio en su vida y evitar que la mente influya negativamente en su rendimiento deportivo y en la vida personal. Iga Swiatek ha sido una de las pioneras, y de las que más claramente ha hablado del asunto. Sufrió mucho en su etapa junior para encontrar la manera de que su brillante tenis se materializara en resultados ya que era incapaz de gestionar la frustración de los errores y de aislarse de sus problemas, y volvió a sufrir un bajón después el pasado año en París, tal y como indica en Metro. Ahora es una tenista mucho más sólida y gran candidata al título en Roland Garros 2021.
"Una vez escuché a Djokovic decir que los grandes campeones son aquellos que tienen una gran mentalidad y yo desde que era una niña me preocupé de trabajar ese aspecto. Siempre me ha resultado muy difícil permanecer concentrada durante todo un partido, me frustraba, tenía reacciones exageradas durante el partido y perdía el foco", declara una mujer que ha mejorado mucho de la mano de Daria Abramowicz. "Hay mucha presión en la pista, el tenis es un ejercicio mental muy intenso y, aunque ser tenista brinda la posibilidad de tener una excelente vida, a veces es complicado verlo así porque te pierdes en la rutina y la disciplina que exige este deporte", declara la polaca.
Iga Swiatek llega con mucha confianza a Roland Garros 2021 tras ganar en Roma
Algo curioso es que el trabajo psicológico de Swiatek no se reduce a la parcela deportiva. "Cuando me ha ido bien de verdad es cuando he abordado los problemas de mi vida personal. Son ellos los que acudían a mi mente cuando no me iban bien las cosas en la pista. Ser capaz de ver esos problemas desde una perspectiva más constructiva, hace que en la cancha no me vengan los pensamientos negativos y poder mantenerme concentrada", desvela una mujer que ha aprendido a relajarse y relativizar las cosas cuando algo no funciona. Es lo que hizo Iga Swiatek cuando los viejos fantasmas acudieron a ella después de ganar Rolan Garros 2020; una resaca del éxito de la que ha emergido, llegando como gran favorita para revalidar el título en Roland Garros 2021.

