Pocos jugadores son capaces de poner patas arriba a todo el público en las gradas de cualquier recodo del mundo, de emocionar con su juego, su actitud y su capacidad de luchar cada punto como si fuera el último, de transmitir que el tenis puede ser mucho más que un deporte. El jugador español Rafael Nadal es conocido por muchos por su capacidad de crecerse en la adversidad. Llama mucho la atención cuando el español cierra el puño, aprieta el brazo y se erige imponente cuando las pulsaciones se acelera y el brazo de los rivales se encogen en los momentos más importantes.
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Es en ese terreno pantanoso para muchos donde el aura de campeón que acompaña a Rafa se materializa en un seguro protector ante los golpetazos de sus rivales, que topan una y otra vez con un intangible. Ese intangible no es más que uno de los mejores jugadores de la historia y su capacidad para superar situaciones adversas. No ha sido la mejor gira de tierra batida para el español, pero este triunfo en Roma le va a motivar mucho de cara a Roland Garros 2021, donde una vez más el español será el gran favorito al título por delante de otros nombres ilustres como Novak Djokovic, Alexander Zverev o Dominic Thiem.
El partido arrancó con Novak Djokovic a un gran nivel, encontrando huecos y rompiendo el saque de Nadal nada más comenzar el partido. El público se encontraba impactado con ese inicio de partido, pero Rafa despertó rápidamente y decidió cambiar un poco su táctico de juego. Nole se desesperó al ver cómo Nadal aprovechaba la velocidad de sus golpes para armar jugadas muy elaboradas y variadas, con endiablados efectos y cambios de altura. Nadal con el paso de los juegos se fue encontrando mejor y cuajó un primer set sencillamente estelar en los momentos cumbre. Un break en el undécimo juego fue clave para que el español se adjudicara la primera manga por 7-5.
El número uno del mundo tenía que cambiar ciertas cosas y eso fue lo que sucedió. En una reacción digna de estrella mundial, Novak Djokovic equilibró el marcador y dio posteriormente un golpe de efecto, certificando la adjudicación de una segunda manga en la que sus ataques habían tenido un acierto sin precedentes. Djokovic elevó exponencialmente su nivel y en un abrir y cerrar de ojos le endosó un 6-1 a Nadal. Pocos jugadores le han endosado un parcial así a Rafa en tierra. ¡Había partido!
Djokovic acusó el cansancio en el tercer set
Así transcurrió el partido hasta mediado el set definitivo, en un duelo de estilos sencillamente apasionante. El público estaba disfrutando de lo que estaba ocurriendo sobre la pista central del Foro Itálico. Djokovic parecía estar exhausto y experimentó una bajada impresionante de su nivel a partir del sexto juego. Se desinfló física y mentalmente, y vio la figura de Nadal como si de una muralla inexpugnable se tratara. El español percibió la situación y se lanzó a por el partido y con un parcial de 6-3 cerraba el encuentro y conseguía sumar su décimo título en Roma.

