En la derrota hay que ser un caballero, tanto dentro como fuera de la pista. Caer ante Alexander Zverev no impidió que Rafa Nadal tomase un minutos de su tiempo y cumpliese el sueño de una persona muy especial. Manuela es una señora de 95 años con principios de Alzheimer que decidió comprar entradas para ver a su ídolo "antes de olvidar lo que significa el tenis y él para ella", según contaba su nieto, Carlos Carrizosa, en Twitter. De la grada general a uno de los palcos... y de los palcos a conocer a Rafa después del partido. Un sueño cumplido gracias a la amabilidad del mallorquín y una de esas noticias que nos deja una sonrisa de oreja a oreja.

