Cuando Rafael Nadal pierde un partido sobre tierra batida, el mundo parece contener el aliento por lo chocante que resulta, pero el mejor jugador de la historia en esta superficie lo es, en parte, por su enorme habilidad para salir reforzado de cada traspiés. El español no ha conseguido nunca cuajar una gira sobre tierra batida ATP impoluta, ganando todos los grandes torneos. Ha estado muy cerca de lograrlo en varias ocasiones, pero la lógica se impuso y se presentó en París con alguna derrota en su haber. Lejos de generar desconfianza o pesimismo, sirven para afinar cosas en su juego y que el león afile el colmillo. Prueba de ello es la manera en que, históricamente, se ha repuesto de malas actuaciones en el primer gran evento de la gira, como es Montecarlo.
Y es que no es la primera vez que Rafa abanona el Principado con la sensación de que tiene mucho trabajo por delante si quiere ganar Roland Garros. Cada vez es más complicado para un jugador de su edad y condición entrar a pleno rendimiento desde el inicio de la temporada sobre arcilla, pero eso no ha sido óbice para que sea igual de letal que siempre, o más, cuando se llega a París. El mal partido cuajado ante Andrey Rublev debe ser interpretado como un toque de atención, pero no como un motivo para que se disparen las alarmas.
Hola, @RafaelNadal --
Rafa está nuevamente en el #BCNOpenBS listo para más. ¿Se llevará un nuevo -- esta semana? ❗ pic.twitter.com/xLLD8Nne3X
- Nadal ha perdido cuatro veces en Montecarlo desde el 2004, y terminó ganando Roland Garros en tres de ellas
En el año 2013 perdió en la final de Montecarlo ante Djokovic, lo cual le sirvió de acicate para completar una gira perfecta y ganar todo lo que jugó: Barcelona, Madrid, Roma y París. Fue el año de la mítica semifinal ante el serbio, con un 9-7 en el quinto set, que constituye uno de los triunfos más trabajados y meritorios del español. Le costó algo más encontrar el ritmo en 2014, después de caer en el Principado ante Ferrer en cuartos de final. Almagro, en los cuartos del Godó, y Djokovic en la final de Roma, hicieron tropezar a Nadal, que enderezó el rumbo en Roland Garros y que antes había ganado en Madrid, beneficiándose de la retirada en la final de un inspirado Nishikori.
La única vez que no consiguió encontrar su nivel fue en 2015, el año aciago por antonomasia del jugador español y en el que encajó su segunda derrota en París, habiendo llegado a la cita sin ningún título sobre tierra en su haber. También tocó fondo en 2019, cuando después de caer ante Fognini en cuartos de final, no empezó a sentirse competitivo hasta el duelo de semifinales del Godó ante Thiem, donde perdió pero empezó a recuperar la frescura. Una dura derrota en Madrid fue el final de un periplo negativo que culminó con los títulos de Roma y Roland Garros, mostrando una vez su enorme capacidad de resiliencia. ¿Podrá Rafael Nadal repetir la historia y resarcirse ya en el ATP 500 Conde de Godó 2021?

