Bianca Andreescu está de vuelta

La canadiense venció en un partidazo ante Sara Sorribes. A punto estuvo la española de firmar otra gran remontada, pero se quedó a las puertas en el tercer set.

Bianca Andreescu celebra. Fuente: Getty
Bianca Andreescu celebra. Fuente: Getty

Bianca Andreescu consiguió su billete hacia las semifinales del Miami Open 2021 tras derrotar a Sara Sorribes en un partido que cumplió todas y cada una de las grandes expectativas que se tenían sobre él (6-4, 3-6, 6-3). Fueron más de dos horas y media de un encuentro en el que ambas jugadoras pelearon, celebraron, se desesperaron, se retaron desde el fondo de la pista, se repartieron los tramos de dominio y del que podría decirse que salen tremendamente reforzadas.

Comenzó Sara Sorribes destapando el tarro de las esencias, desplegando un estilo que lleva atravesándose a muchas tenistas a lo largo de las últimas dos semanas: sólida, rápida, sin regalar absolutamente nada, comenzando a mil de velocidad e imponiendo desde el fondo de la pista su pelota liftada. El inmenso spin que lleva la bola de la española pareció descolocar a Andreescu, que cedió el primer break del encuentro en un abrir y cerrar de ojos.

Parecía que la canadiense había salido a la cancha sin estar dispuesta a entrar en una pelea a muerte. Contra la actual Sorribes, debes mentalizarte antes del partido de que toca prepararse para sufrir, independientemente del resultado. Y lo que indicaba el resultado es que el guion del duelo favorecía a Sara, lo cual propició un cambio de chip total en Bianca. Fue el momento de que la campeona del Us Open mostrase raza, genio: el por qué sigue siendo considerada una de las mayores estrellas del circuito.

Y lo hizo solo como ella sabe hacerlo: mostrando su variedad y su amplísimo arsenal de tiros. "¿Quieres pelotear? Peloteemos", parecía decirle a Sorribes. El atrevimiento y descaro de la canadiense empezaron a reflejarse en sus patrones en cada intercambio: en vez de intentar finiquitar el punto por la vía rápida con un paralelo salvaje, Andreescu empezó a martillear el juego de fondo de Sorribes moviendo la pelota de lado a lado, esperando con paciencia los huecos que pudiesen aparecer, variando con su golpe cortado para buscar una bola corta y que rasease la altura de la bola... en definitiva, plantear una partida de póker en la que se movía de manera excelsa.

Le costó recuperar terreno en un primer set en el que se llegó a ver al borde del abismo, pero finalmente el saque de Sara fue demasiada debilidad. Del 0-3 al 6-4 tras un reseteo mental absolutamente brutal, generando siete pelotas de break e imponiendo su estilo, firmando hasta 16 winners por los 5 de la española. El ciclón Bianca había llegado a Miami, y todo partía de una máxima clara: el entendimiento del rival, las condiciones y la táctica a emplear desde el 0-3 en adelante.

Todo cambió, eso sí, al inicio del segundo set. Sorribes no se iba a rendir tan fácilmente. ¿Cómo podía ocurrir eso en una jugadora que contaba todos sus partidos en el torneo por victorias a tres sets? Luchadora como nadie, especialista en llevar al rival al límite, pero también una tenista cerebral, capaz de detectar qué hacer para cambiar el sino del partido. Sara subió varios niveles su agresividad y empezó a combinar los intercambios largos con puntos en menos de 5 golpes, en especial soltándose más con la derecha: a mediados del segundo set ya superaba ampliamente el número de winners que se anotó en el primero.

Esto provocó una igualdad manifiesta en un segundo parcial en el que ambas jugadoras se intercambiaron breaks con asiduidad. El saque siguió lastrando a Sorribes, que tomaba las riendas de los puntos al resto (con esa agresividad renovada) pero que sufría horrores para mantenerse en pie en cada juego al servicio. El partido entraba en una zona peligrosa para Bianca, que tampoco conseguía proteger su propia guarida y veía como Sorribes crecía en confianza.

Una vez la tenista española consiguió mantener su servicio por vez primera, Andreescu desconectó a nivel físico y mental. El agotamiento parecía haberse apoderado de su cuerpo, buscando solucionar los puntos demasiado rápido, sin activarse de piernas y dejando entrever gestos de incomodidad en la pista. La lucha y el cambio de chip de Sorribes colocaron el 6-3 en el marcador y llevaron al partido a la definitiva tercera manga.

Una nueva Andreescu

Una de las noticias positivas que parece dejarnos este torneo de Miami es que Andreescu ha vuelto a su -casi- mejor versión. En la tercera manga volvió a enchufarse mentalmente al duelo, restableciendo la igualdad de poderes y equilibrando una balanza de sensaciones favorable a su rival. Los saques volvieron a hacerse importantes hasta que Bianca tomó la delantera e hizo el break para firmar el 3-2, si bien una de las instancias decisivas del partido llegó justo después.

Andreescu salvó con un tenis hiperagresivo un 0-40 que muy probablemente hubiese colocado al partido en una dinámica similar a la del segundo set. Mantener el saque, lo que parecía un imposible hace media hora, se convertía en un pasaporte hacia la victoria. El extraordinario empuje de Sorribes obligó a Bianca a echar el resto en cada juego, volviendo a hacer uso de las dejadas como solución y no como señal de desesperación, gritando y dejando claro lo que significaba poder conseguir el triunfo para ella.

Y como no podía ser de otra forma, no fue al saque (con 5-2) sino al resto la manera en la que Bibi cerró el duelo. Con un revés paralelo de campeonato y una mezcla de alivio y alegría ante lo que acababa de dejar atrás: un ejercicio maratónico y un desafío a los nervios y la entereza mental. En todo eso se ha convertido enfrentarte a Sara Sorribes, a quien la propia tenista canadiense dedicó unas palabras de afecto en un precioso saludo en la red.

La realidad es que Sorribes maximiza cada una de sus virtudes y convierte cada duelo en una guerra de trincheras... pero Andreescu, por fin, parece haber vuelto. Durante la noche de hoy vimos algunos flashes bárbaros de lo que fue aquella tenista rápida, intuitiva, ágil, una mujer que explota cada ángulo de una pista que parece conocerse de memoria. Es, además, un triunfo que a nivel de confianza resulta muy importante, si bien toca ver cuánta gasolina queda en el tanque de cara al partido de semifinales. Contra Maria Sakkari espera otra maratón, pero ahora le toca saborear la victoria hoy. Se lo merece.

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