Es un debate que parece cerrado, aunque de vez en cuando un buen resultado nos obliga a rescatarlo. Sí, hablamos de Eugenie Bouchard, aquella niña que nos enamoró en el año 2014 firmando tres semifinales de Grand Slam e instalándose en el top10, adelantando a varias veteranas por la izquierda. Una explosión de talento que ni siquiera tuvo continuidad la temporada siguiente. Ni la siguiente. Ni la siguiente tampoco. Vamos, que todo ese brillo, descaro y éxitos que prometía la canadiense se esfumaron de un plumazo. Y ahí seguimos, esperando. Hace poco la vimos disputando de nuevo una final, en el ATP 250 de Guadalajara, pero el dolor de quedar subcampeona pesó más que la ilusión de seguir por ese camino.
Esto significa que, en vez de animarse y aprovechar el subidón en el ranking, además de las buenas sensaciones que te debe dejar una semana así, la de Montréal ha preferido recoger cable, conformarse con esa leve mejoría y darse un respiro del circuito. Por eso, según informan los compañeros de Open Court, se ha bajado esta semana del Miami Open 2021 y se ha bajado del próximo ATP 250 de Bogotá (semana del 5 de abril). Son tres semanas de relax, de desconexión, de tiempo libre. Hay que recordar que antes de Guadalajara ya le vimos llegar a la final del ATP 250 de Lyon, en esta ocasión en dobles, pero no deja de ser otra gran actuación con la que llenar el tanque de la motivación. Pues no, no ha sido suficiente para convencer a Genie.
Es verdad que la final con Sara Sorribes no pudo ser más frustrante, viendo cómo la solidez y consistencia de la española terminó por adentrarse en su cerebro y generando un colapso. Una y otra vez se chocó con la pared de Castellón, obligándole a perder los nervios, los puntos y, finalmente, el título. Que se bastante tocada, de eso no hay duda. Cómo no irse cabizbaja con el balance de 1-7 que ahora mismo marca en finales. Pese a todo, el salto en la clasificación se hizo realidad y Bouchard se colocó de nuevo a un paso del top100, a menos de veinte posiciones. El primer premio por ese resultado fue el 'SE' que le brindaron en Monterrey, pero la buena de Eugenie estaba ya frita, lo cual se reflejó en el tropiezo que tuvo en primera ronda ante Zhu Lin, seguramente el detonante para entender que lo mejor era desaparecer un tiempo.
Vayamos o no en la buena dirección, lo que está claro es que hubo un motivo para que Bouchard haya preferido quedarse en casa a jugar Miami y Bogotá, aunque lo cierto es que por ranking no le daba para entrar directamente al cuadro final en ninguno de los dos eventos. Por cierto, su nombre también ha desaparecido del próximo WTA 250 de Charleston (semana del 12 de abril), por lo que sería ya un mes completo sin competir. Aunque en esta última parada tenemos más dudas, ya que coincide con la eliminatoria entre Canadá y Serbia de la Billie Jean King Cup. ¿La veremos defendiendo los colores de su país? Una buena pregunta que todavía está en el aire, aunque podría ser una perfecta manera de empezar a recuperar la ilusión.
Roland Garros, la clave de todo
Pero el motivo de este artículo no ha sido ni para hablar de Monterrey, ni Miami, ni Bogotá, ni Charleston, ni la antigua Copa Federación. Aquí el torneo que realmente importa es Roland Garros, o eso debería pensar Bouchard. Ahora mismo, siendo 118º del mundo, apenas unos puestos la separan de cruzar la línea y evitar la fase previa. Claro, con lo que no contábamos era con este mes de ausencia, un mes donde también se descongelan los rankings y donde ella, en particular, tendrá que defender los puntos obtenidos en la final del WTA 250 de Estambul. Sumadas las semanas sin jugar, más un posible tropiezo en Turquía, el riesgo de que la ex Nº5 del mundo caiga hasta más allá del top180 es bastante grande. De ser así, a menos que en París le vuelvan a regalar una WC, significaría dar un nuevo paso atrás en su resurrección. Y ya con 27 años, no estamos para perder el tiempo.

