En busca del definitivo Grand Slam que la aupe a lo más alto de la historia, Serena Williams sigue de pie, con ganas, dentro del circuito WTA. En circunstancias muy excepcionales, confinada en Adelaida, lejos de la temida burbuja de Melbourne que tiene a numerosos tenistas aislados sin poder salir de la habitación, la norteamericana enfila los dos últimos días antes de la exhibición que se producirá el próximo viernes, para saber cómo está su cuerpo, cercano a los 40 años, para disputar el día 8 de febrero el primer grande de la temporada.
Porque esa será una de las grandes preguntas, no sólo para cualqueir jugadora, sino también para las más veteranas. El físico de Serena Williams será una de sus principales interrogantes, pero la exnúmero 1 del mundo pone en valor, en conversación con la 'CBS', la necesidad de haber hecho así las cosas para respetar las condiciones y los protocolos del gobierno australiano.
"El protocolo en Australia es súper, súper estricto, pero es realmente bueno. Es una locura y super intenso, pero es bueno porque después de eso puedes tener una nueva normalidad como estábamos acostumbrados a esta época el año pasado en los Estados Unidos. Definitivamente es difícil con una niña de tres años estar en el hotel todo el día, pero vale la pena porque quieres que todos estén seguros al final".
En la misma charla, Serena contestó una pregunta que no tarda en reconocer, como así lo ha hecho en otras tantas ocasiones. Su objetivo hasta el final de su carrera es conseguir el reto por el que viene luchando en los últimos años. “Juego en este momento para los Grand Slams y me encanta tener la oportunidad de seguir estando ahí y competir a este nivel. El Open de Australia fue uno de mis slams favoritos cuando era joven. Tengo muchos amigos en Melbourne, es realmente agradable. Cada vez que gano un Grand Slam significa mucho para mí, así que todos son realmente especiales".

