En las carreras de los jóvenes jugadores siempre suele haber momentos de inflexión, momentos en los que toca pensar y reflexionar con el objetivo de seguir avanzando. Cuando un año natural se ve interrumpido por una pandemia mundial, es fácil replantearte tus objetivos de principio de temporada. Al fin y al cabo, una situación ajena a ti te ha impedido seguir con tu crecimiento natural como tenista. Tommy Paul, claro, tiene todo esto en cuenta. Una de las mayores perlas del circuito se encuentra ahora en una encrucijada de la que quiere salir.
El estadounidense reflexionó sobre la naturaleza del 2020 y sobre lo que se ve capaz de hacer para el año 2021 en una entrevista con Tennis. "No estoy del todo contento con dónde me encuentro ahora mismo en lo que a ranking se refiere, pero tampoco estoy superdecepcionado. Mi objetivo de cara a 2020 era ser top-50 ATP y ganar un título 250. Si hubiésemos jugado todo el año, sí estaría enfadado por dónde estoy ahora mismo, pero después de que gran parte de la temporada se suspendiese, me he tomado un respiro".
Y es que encontrarse en tierra de nadie ahora es lógico tras una temporada que empezó como un tiro. En la gira australiana, Paul consiguió una de sus mayores victorias tras derrotar a Grigor Dimitrov en el primer Major del año en lo que fue un duelo épico a 5 sets. "El primer día de torneo y el día antes de ese partido me encontraba enfermo. Por suerte, el día de Dimitrov me levanté bastante bien. Me puse dos sets arriba, pero cuando perdí el tercero e iba break abajo en el cuarto sabía que podría tener problemas físicamente. Por suerte mi cuerpo aguantó y gané un supertie-break en el quinto. Ese ha sido el partido más divertido que he jugado nunca, especialmente en los compases finales del quinto set. Fue mágico".
En Acapulco, las sorpresas siguieron para el joven yankee. Después de Grigor, esta vez fue Sascha Zverev quien no pudo ante el vistoso tenis de Paul. "Sabía que podía ganar aquel partido. Definitivamente fue muy positivo de cara a mi confianza, salí jugando muy bien y él sufrió mucho con su servicio". Entonces llegó la pandemia, que además empezó enfermo. Tras pasar una cuarentena de 14 días para poder viajar, Tommy no podía adivinar que, en cierto sentido, le tocaría experimentar una sensación parecida algunos meses después. Durante varios torneos.
Volvió en casa, pero no es fácil adaptarte a una nueva normalidad en la que el público no está presente. Su estilo de juego desenfadado, con una actitud que casi parece despreocupada, necesita de generar esa conexión con la grada para que de la raqueta salgan los golpes con los que suele cambiar el ritmo. Su repertorio de dejadas, cambios de ritmo y ángulos endiablados experimentaron un pequeño bache hasta poder encajar esta nueva situación.
"Lo más difícil para mí fue tratar de buscar una manera de pasármelo bien en la pista cuando no hay nadie. Sí, juegas para ganar mucho dinero y ranking, pero tener a la gente delante me motiva. Supongo que muchos otros deportistas opinan igual. Cambié un par de cosas en mi mentalidad, pero por desgracia necesité tres o cuatro semanas en vez de un partido".
Poder clasificar y derrotar a Kevin Anderson en Hamburgo, iniciando una nueva gira lejos de su superficie favorita, fue un pequeño bálsamo que ayudó en su particular resurrección. "Hamburgo me ayudó muchísimo. Tuve un par de buenos partidos y aquel torneo fue un punto de inflexión. Incluso cuando perdí ante Rublev jugué bastante bien". A partir de ahí, algunos resultados irregulares, con un duelo que aún escuece: la derrota ante Stan Wawrinka en el Masters 1000 de París.
Pero finalizó el año 2020 y ahora toca pensar hacia dónde va el tenis de Tommy Paul en el 2021. Y su objetivo puede sorprender a propios y extraños... porque se dirige, especialmente, hacia la red. "Quiero empezar a subir mucho a la red el año que viene. Me encantaría jugar como Tim Henman; no exactamente como él, pero sí tener algunas cositas. Ese sería un gran cambio, pero positivo. Creo que me ayudaría bastante acercarme más a la red y convertirme en un jugador completo en todas las partes de la pista".
Y en cuanto a objetivos materiales, claro, la meta está muy clara. "Necesito ganar algún título pronto. Ese es mi objetivo, empezando por un ATP 250. No tengo un ranking específico en mente de cara al año que viene pero sí sé cuánto quiero ganar un título, acabar la semana con una victoria. Hace mucho tiempo que no vivo esa sensación". Y es que Tommy Paul quiere dejar de estar en tierra de nadie, ya sea con las voleas al estilo Tiger Tim o con su propio juego. Salir de esa encrucijada es su próxima tarea.

