El placer que degusta todo aficionado al tenis viendo a Rafael Nadal competir en tierra batida es inherente al contexto, al rival o al torneo. El español sintió la pelota a las mil maravillas desde que salió al Campo Centrale de un Foro Itálico igual de majestuoso a pesar de la ausencia de la público. Como el César que accede al anfiteatro cuando no hay espectáculo, Rafa voló sobre la noche romana y despedazó sin piedad a un Dusan Lajovic que, por mucho que esperara lo que se le venía encima, asistió a un torbellino que dilapidaba cualquier atisbo de esperanza. Un partido más de ritmo competitivo y un partido menos para alcanzar el objetivo de sumar el título en el ATP Masters 1000 Roma 2020 tras ganar 6-1 6-3.
La poca batalla que hubo en los compases iniciales del primer set, fue para Lajovic un esfuerzo similar al de cavar su propia tumba. Es un jugador talentoso el serbio, elegante, de golpes plásticos y tenis polivalente, pero carente de argumentos para derrocar a un jugador de esta envergadura. Ni por velocidad de tiros, ni por capacidad para conectar ganadores ni por facilidad para cambiar esquemas de juego y buscar soluciones alternativas, se esperaba que Dusan incomoda a Nadal. No solo se cumplió eso, sino que su entrega inicial sirvió para dar mucho ritmo a confianza al español, encantado con poder dominar. Por muy largos que fueran los peloteos, siempre daba la sensación de que el balear tenía todas las de ganar.
Tras un cuarto juego repleto de alternativas y esfuerzo de ambos, Rafa derribó el muro de contención del balcánico y su juego arrasó cual torrente todo lo que tenía por delante. Encadenó muchos juegos consecutivos, jugó con enorme concentración y orden, e hizo que el inicio del segundo parcial fuera una exhibición auténtica y no hubiera dudas de cómo acabaría el encuentro. Lajovic intentaba ser agresivo, variar efectos y tirar de orgullo para sumar algún juego, consiguiéndolo a duras penas. Hacerlo le dio alas y logró un inesperado break para ponerse 4-2 abajo y apretar las tuercas a Rafa, que no dudó en volver a elevar su nivel.
Pasó algunos momentos de cierta presión en el octavo juego y puso la guinda a un encuentro resuelto de manera magistral. Primer set espectacular y segundo con mucho oficio que permiten a Rafael Nadal meterse en cuartos de final el ATP Masters 1000 Roma 2020. Allí le espera un desafío importante, como siempre encarna el argentino Diego Schwartzman. El español necesitará más intensidad y continuidad para poder vencer con la comodidad acostumbrada.

