Cualquiera de nosotros firmaría una carrera como la que recorrió en su día Yevgeny Kafelnikov. Su envergadura, su tenis y su carácter tan especial fueron una parte imprescindible de nuestro deporte a finales de los años 90, aunque de vez en cuando viene bien recordarlo. En una charla con Tennis.com, el ex número uno del mundo hizo balance sobre todo lo que consiguió como profesional, incluso habló de lo que no puedo conseguir.
“Ganar Roland Garros fue el mayor éxito de mi carrera”, asume el de Socchi sin titubear. “Aquel fue mi primer título de Grand Slam, me convertí en el primer ruso en ganar un Grand Slam, aunque tampoco me olvido de otros logros importantes como el Oro olímpico, la Copa Davis o ser número uno del mundo. Todos los atletas profesionales reconocen que Roland Garros es el Grand Slam más difícil de ganar, es algo muy grande salir campeón de allí. Me encantó ganar todos los torneos que conquisté, pero París fue especial para mí”, resume Yevgeny.
Aquel título llegaría en 1996 cuando él tenía 22 años, pero fue en aquella gira de tierra donde empezó a dejar su huella. “Se dieron todas las cosas hasta llegar allí. El título que gané en la arcilla de Praga me dio mucha confianza, ahí veía que me estaba acercando al nivel que buscaba. Luego llegué a semifinales de Hamburgo, donde vencí a ciertos rivales muy duros sobre tierra batida, hasta que finalmente fui a Düsseldorf, un torneo clave para mí. Allí vencí a Krajicek y Sampras, salí de Alemania sabiendo que tenía la habilidad de jugar muy bien en esta superficie”, reconoce el futuro campeón.
Una vez en París, su duelo estelar con Pete Sampras en semifinales eclipsó todo, era la prueba de fuego para ver si estaba o no preparado. “Estaba jugando mejor que él en ese torneo, creo que estaba jugando mejor que nadie. Sabía que los mejores jugadores siempre ganaban en los quintos sets, así que afronté ese partido con mucha fuerza, entendía que Pete era el favorito y no al revés. Tampoco quiero pensar que Pete perdió ese partido por estar realmente cansado después de jugar tres partidos a cinco sets. Yo creí en mí mismo y eso clave”, recuerda de aquel duelo tan especial.
Finalmente, el duelo acabaría en manos de Kafelnikov después de tres sets muy apretados. “Sinceramente, no me sorprendió aquella victoria. Las únicas dos veces que le gané fueron en un lapso de tres semanas en aquel 1996. Pete ha sido el mejor jugador al que me he enfrentado, aunque cada vez que jugaba contra él tenía la sensación de que podía ganarle, aunque luego no sucediera en el 95% de las ocasiones. Si no es el mejor de todos los tiempos, entonces será el número dos. Con Roger jugué cuando era joven, nunca pude hacerlo con Novak, Rafa, Laver, Borg o McEnroe. Cada uno tiene su opinión sobre quién es el mejor y yo no tengo dudas de que Pete fue el menos, al menos en mi época”, valora el ruso.
Por supuesto, vencer a Sampras solo era la antesala de la última ronda, todavía faltaba tumbar a Michael Stich el domingo. Eso sí, Kafelnikov pensaba que lo más complicado ya había pasado. “Mentiría si dijera que no me llené de alegría al saber que Stich había vencido a Muster en los octavos de final. Todos pensamos que Thomas apartaría a Michael, era el rival más duro del cuadro, pero una vez cayó eliminado pensé: ‘Aquí está tu oportunidad’. La final con Stich fue completamente diferente al resto de nuestros partidos, ambos deseábamos aquel título, fue un duelo maravilloso”.
Yevgeny superó la última prueba y tocó el cielo en París, algo con lo que siempre había soñado. “Todos los jugadores soñamos desde jóvenes con estar alguna vez en un escenario principal, jugando una final de Grand Slam y levantando el trofeo al final. En aquel entonces tan solo tenía 22 años, sabía que mi carrera apenas comenzaba, pero terminé ganando solo un Grand Slam más, el Open de Australia 1999. Fue bastante decepcionante pero, si me lo llegan a preguntar cuando empecé, seguramente hubiera sido muy feliz con dos Slams, lo hubiera firmado. Quizá tendría que haber ganado algún título más en Roland Garros, pero nunca pude frenar a Kuerten, él me superó tres veces en los cuartos de final”, señala el ex número 1 mundial.
Muchos otros jugadores terminaron superándole en títulos de Grand Slam, lo que no hemos vuelto a ver es a un tenista ganando el mismo trofeo en ambas modalidades a la vez. “A medida que pasa el tiempo, me doy cuenta de lo difícil que es ganar un Grand Slam en individual y dobles en la misma edición. Es alucinante, pero lo cierto es que jugando dobles practicaba cada uno de los tiros que luego me hacían falta para el individual. Siempre me comprometí a jugar el dobles, incluso cuando quedaba eliminado de forma temprana en singles. Muchos expertos dicen que lo hice por dinero, pero realmente era porque me servía para mantener mi nivel de confianza alta cada día”, confiesa el bicampeón de Roland Garros 1996.

