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Melzer: “Si sigo jugando es porque amo este juego”

El austriaco continúa disputando el circuito de dobles a sus 38 años. “De no haber tenido mi última cirugía de codo, quizá seguiría jugando individuales”.

Jurgen Melzer en acción. Fuente: Getty

Hay tenistas que saben perfectamente cuándo es el final y otros a los que les cuesta un poco más. Jurgen Melzer pertenece al segundo grupo. A sus casi 39 años, el de Vienna navega en su 22ª temporada como profesional, aunque de una manera muy distinta a las demás. Retirado del circuito individual desde 2018, el austríaco decidió apostar todo por el dobles, aunque de vez en cuando se quita el gusanillo en algún encuentro de singles. Entrevistado por la ATP, Jurgen explica su momento actual y cómo superó los requisitos impuestos para obligarse a no colgar la raqueta.

“Tuve una conversación con mi esposa donde le dije: ‘Está bien, quiero darme una oportunidad en 2019. Quiero intentarlo hasta Roland Garros y si tengo la sensación de que todavía puedo ganar torneos, me refiero a ganar grandes torneos, continuaré’. De lo contrario, prefiero estar en mi casa con mi hijo y mi esposa y hacer otras cosas. Ella estuvo de acuerdo con eso, entendía que debía hacer lo que debía de hacer para no arrepentirme. Ella fue nadadora y sabe perfectamente lo que cuesta dejar de hacer algo que te encanta”, asegura el ex Nº8 del mundo.

La razón por la que sigo jugando a tenis es porque amo el juego”, se defiende Jurgen. “No se gana tanto dinero jugando Challengers o jugando ATP’s 250 en dobles, pero todavía me encanta este juego, todavía tengo la sensación de que puedo hacer grandes torneos como el que hice en Hamburgo 2019. Me hubiera arrepentido de haberlo dejado, sabía que me quedaba algo por dar. El deporte me ha dado mucho en estos últimos veinte años, ¿por qué no continuar? Estoy feliz de haber tomado esta decisión, ahora estoy en una posición en la que puedo disputar los grandes torneos”, señala un hombre que hoy es Nº35 en la clasificación de dobles.

Melzer se puso un reto y lo superó, suficiente para darse una nueva oportunidad. “Mi objetivo era acercarme lo máximo posible al top80 antes de llegar a Roland Garros, jugar allí y hacer un balance. Si lograba eso, entonces continuaba. Si no, es que ya no era lo suficientemente bueno. En esa etapa jugué muchos partidos, estuve mucho tiempo fuera de casa, fue difícil estar lejos de mi familia. Pero sabía que me tocaba pasar por ahí tratándose del último año de mi carrera, tenía que volver al lugar donde pertenezco para poder subir en el ranking. Una vez pueda jugar de manera directa los Masters 1000, entonces podré recortar mi calendario”, garantiza la actual pareja de Edouard Roger-Vasselin, con quien comparte viajes desde el último torneo del curso anterior.

“Durante mi carrera individual no puede jugar tantos dobles como me hubiera gustado, sobre todo en mi etapa en el top10. En su momento hice una gran pareja con Philipp Petzchner, ayudó mucho que fuéramos grandes amigos fuera de la cancha. Hicimos un click, casi no nos hacía falta ni practicar para ser competitivos. Ahora es diferente, si quiero ganar torneos tengo que mejorar muchas cosas y entrenar muy duro cada semana. Cuando juegas singles la habilidad física siempre acompaña, pero jugar solo dobles provoca que solo cubras la mitad de la cancha, hay que hacer un mayor esfuerzo al no tener esos clásicos partidos de un par de horas”, valora el austriaco, cuartofinalista en seis de los torneos disputados este año.

Ahora los objetivos son mucho más claros: disfrutar hasta que el ranking aguante. El pasado fue brillante, así que mejor no comparar. “Seguro que algún día no extrañaré jugar en individuales, creo que elegí un buen momento para detenerme. En Vienna 2018, recuerdo ganar a Milos Raonic estando en buena forma, aunque luego tuve que retirarme en la siguiente ronda. Así que nunca jugué un último partido, es un buen dato para mí. Disputé algunos singles puntuales para hacer las paces y comprobar que ya no soy lo suficientemente bueno, esa es la realidad que tengo que aceptar después de dos décadas en el tour. Ya no somos jóvenes, solo algunos como Roger pueden hacer lo que hace él a nuestra edad. Tal vez, de no haber tenido mi última cirugía en el codo, puede que todavía siguiera jugando individuales, aunque mi cuerpo ya no compite como antes, no tanto como para regresar al top100”, concluye.