El circuito femenino sigue regalándonos momentos inolvidables, aunque más inolvidables son para sus protagonistas. Tenistas que empiezan la semana en el más profundo anonimato y la terminan ocupando portadas. Quién sabe si este guion lo pueda seguir esta vez Leonie Kung. ¿Quién? LEONIE KUNG. Una tenista de 19 años que, partiendo desde la fase previa, se ha colado en la final del WTA de Hua Hin, uno de esos eventos sin mucho foco que siempre se presta a este tipo de aventuras.
Kung, nacida en octubre del año 2000, aparece esta semana en el puesto 283º del ranking WTA, muy lejos todavía de disputar los eventos de primer nivel. Pero esta semana el reto estaba precisamente en eso, en recortar distancias. La jugadora de Beringen se presentó en Tailandia sin miedo a nada y así fue cómo fue tirando puertas. Primero, saliendo airosa de la Qualy gracias a sus victorias sobre Yanin Wisitwarapron (6-0, 6-1) y Fang Ying Xun (6-4, 6-3). Como pueden ver, no estaba muy cara la gloria, pero había que estar allí para anotarse esos dos asaltos.
Una vez en el cuadro final, el examen ya estaba aprobado. Kung solamente había competido una vez en un cuadro final, cuando cedió en primera ronda de Gstaad 2018 (gracias a una invitación) ante Johanna Larsson (6-4, 6-1). La sueca le dejó las cosas claras a una chica de tan solo 17 años, pero el tiempo le iba a traer ahora una segunda oportunidad. Entonces es donde empieza el camino heroico de Leonie hasta su primera final profesional. Triunfos sobre Patcharin Cheapchandej (6-0, 6-3), contra Lin Zhu (6-3, 6-1), ante Qiang Wang (7-5, 4-6, 6-4) y, por último, la cosechada esta misma mañana frente a Nao Hibino (7-5, 4-6, 6-3). Jamás había tumbado a una jugadora del top100, pero de aquí se irá sabiendo lo que es vencer a la 70º, la 27º y la 84º del ranking.
“Ahora mismo todo lo que estoy intentando es mantener la calma. Estoy tan feliz que no me lo creo. He trabajado muy duro para esto y ahora por fin estoy viviendo mi sueño. Realmente lo estoy disfrutando”, confesó la helvética en declaraciones recogidas por la WTA tras ganar su encuentro de semifinales. Un duelo, por cierto, cargado de dramatismo e idas y venidas donde Kung tuvo que tirar de una experiencia que a estas alturas de su carrera todavía no posee. Pero esta vez lo consiguió, logó subir un escalón más y asegurarse así poner los pies en su primera final WTA.
Mañana, sabiendo que su nombre estará sí o sí entre las 160 mejores del mundo a partir del lunes, el reto trasciende más allá de un simple número. En juego está cerrar el círculo a una semana increíble, para ello deberá ganar el pulso a una veterana como Magda Linette, que viene obteniendo los mejores resultados de su trayectoria a lo largo de los seis últimos meses. Nadie esperaba aquí a Leonie, por eso mismo no debería ser sorpresa su la suiza se carga de valor y rompe su propio techo en el día del juicio final. Desde luego, solamente por llegar hasta aquí, su actuación ya merece una sonora ovación.

