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Osaka se reivindica y frena la racha de Andreescu

Alejandro Arroyo - 4 oct 2019 | 17:45

La japonesa Osaka se impone en tres mangas (5-7 6-3 6-4) a la canadiense Andreescu en un ida y vuelta igualadísimo que puso freno a la racha de Bianca.

En un duelo inédito hasta la fecha, de altísimo voltaje de principio a fin, y como preludio de un futuro cercano de próximas batallas, Naomi Osaka y Bianca Andreescu dieron forma a un constante igualdad en una cita sin clara dominadora, que vio a la japonesa remontar un primer parcial adverso y sonreir ante la telaraña táctica y competitiva de la campeona del US Open, poniendo así fin a la racha de 16 partidos consecutivos ganados por Bianca.

Cerrando con un ace, fruto de la confianza que va ganando con el pasar de los minutos, Osaka arranca muy lenta. Andreescu dicta de primeras lo que seguramente sea un ritmo mucho más favorable a sus intereses. Naomi, seguramente la jugadora, junto a Serena Williams, que más capacidad tiene de terminar los puntos, la velocidad más independiente del circuito, tiene a buscar tiros demasiado aislados que generan desasosiego en su juego. Y Andreescu, mucho más templada en los ritmos, con más variables de velocidad, comienza a elaborar, a cortar la pelota, a variar las alturas para que Osaka se tenga que armar de paciencia o se precipite entre errores no forzados.

Lo que sucede es un parcial de 5-1 casi definitivo, que lleva a Osaka a pensar en soluciones. Es con el primer break a su favor cuando su lenguaje corporal cambia, y comienza a mover las piernas entre saque y saque, activándose más y encontrando un ritmo de golpeo más ordenado, hasta el punto de recuperar la brecha cedida y pasar del 5-1 al 5-5. Andreescu ve evaporada la ventaja pero insiste en castigar el segundo servicio de Osaka cuando el partido vuelve a estrecharse. Los datos son claro. Entre la igualdad, es el segundo saque el que condena a Osaka: sólo abrocha el 31% de ellos, por el 52% de Bianca. El resultado es un 7-5 para la norteamericana.

El parcial no es del todo negativo para Naomi, porque su segundo tramo ayuda a reconfigurar el tipo de partido que quiera. Y es ahí cuando comienza a encontrar más continuidad con su servicio. El partido, que se desarrolla siempre desde el fondo de la pista, es irregular en cuanto a acierto, pero no intimida a la asiática a pesar de ir 3-1 a bajo en el segundo. Es justo en ese momento, preciso, antes de que se aleje definitivamente la oportunidad de reengancharse, cuando Naomi reacciona.

En esa tónica va a convivir Osaka durante todo el encuentro, pidiéndole un extra de sangre fría y contención ante una jugadora que viene lanzada entre tanto triunfo. 5-1, 3-1 y 3-1 son las desventajas que la nipona va a afrontar en cada parcial, y esa manera de aguantar emocionalmente va a ofrecerle rédito y recompensa en forma de victoria. Su saque, sobre todo el primero, funciona de maravilla en varios tramos de desventaja, y le permite asegurar los breaks o contrabreaks que se apunta por el camino. Sumando una victoria de calibre y prestigio, Naomi tendrá mañana ante Caroline Wozniacki la oportunidad de jugar una gran final tras varios sinsabores en 2019.