Pospisil reclama cambios urgentes en el tenis

El canadiense detalla los impedimentos que la creación de un organismo de los jugadores podría tener y denuncia la estructura de gobierno actual

Vasek Pospisil, durante Wimbledon 2019. Fuente: Getty
Vasek Pospisil, durante Wimbledon 2019. Fuente: Getty

El tenis ha estado en el ojo del huracán durante los últimos meses por asuntos que, en ocasiones, se escapan al deporte. La política ha irrumpido como un tornado para ponerlo todo patas arriba, involucrando a los mejores jugadores del mundo en una guerra abierta que, parece, está lejos de acabar. Por un lado, la sentencia a Justin Gimelstob que lo obligó a dejar de tener cualquier tipo de contacto con el Consejo de Jugadores de la ATP; por otro, el fuego cruzado, las filtraciones y los dardos entre los protagonistas de este deporte, los tenistas. Lo último fue la renuncia de varios miembros (por ejemplo, Jamie Murray o Sergiy Stakhovsky) tras la última reunión del Consejo.

Ahora, en tiempos donde parece que las olas se han calmado y han dejado que el único ruido se haga en la pista, uno de los miembros más activos del Consejo ha decidido hablar ante lo que él considera una injusticia. Vasek Pospisil, en una artículo firmado por él mismo en el The Globe and Mail, ha puesto por escrito lo que muchos no se atreven a decir: que el tenis necesita cambios, una profunda reforma que aspire a traer de vuelta la transparencia y la integridad del mismo. Así pues, el canadiense cuenta con detalle los pormenores de varios temas que involucran directamente a la propia ATP. Pero para poder entender las aspiraciones de Vasek, debemos retrotraernos a su propia experiencia previa al circuito y a su curva de madurez, pues hablamos de alguien que sabe lo que es sacrificarse por este deporte.

"Cuando tenía 14 años, mi padre vendió nuestra casa en el pueblo en el que crecí, y nuestra familia de cinco personas y dos perros se mudó a un apartamento de una habitación en la ciudad para que yo pudiese perseguir mi sueño en un ambiente más favorable para el tenis. Mi padre dejó su trabajo para poder viajar conmigo, con un presupuesto muy limitado, a torneos y competiciones en Norteamérica y Europa. Principalmente conducíamos por todo el continente, de torneo en torneo, durmiendo en moteles baratos, casas de amigos e incluso áreas de descanso. Sin los grandes sacrificios que ha hecho mi familia, hubiese sido casi imposible que tuviese éxito en este deporte".

El viaje de Pospisil lo acabaría llevando al circuito ATP, a esos torneos que anhelaba disputar cuando era un crío. Era un momento que disfrutar, pero con responsabilidad: "Después de mi primer año en el circuito ATP, le di dinero de vuelta a mis padres para agradecerles todo lo que habían hecho por mí. (...) El cambio era brutal, tras haber estado en los guetos de Ciudad de México con disparos en la calle de atrás, o cuando jugué en Nicaragua en mitad de revueltas. El primer escalón del tenis era mucho más glamouroso". Conforme Vasek fue madurando, el canadiense se dio cuenta de que algo fallaba. No había un balance correcto entre el poder que tienen los verdaderos protagonistas, los tenistas, con respecto a la posición que ocupan los torneos: "Empecé a oír de los jugadores más experimentados en el circuito sobre la codicia, el poder y el control total que los grandes torneos tienen sobre los jugadores. Empecé a mirar las cosas desde una perspectiva diferente, y me di cuenta de las reuniones de negocios y los secretos de grandes contratos que se hacían entre bastidores".

Atónito ante lo que estaba ocurriendo, Pospisil tuvo claro qué postura tomar. Presentó su candidatura al Consejo de Jugadores, finalmente exitosa, para acabar ocupando una plaza en las reuniones donde esta asociación debate el futuro de los mismos. Sin embargo, lo que se encontró... no fue realmente lo que se esperaba: "No podía creer lo que escuchaba. Quería tratar de ejercer un cambio, estaba enfadado por la falta de sustancia e información en las reuniones del Consejo de Jugadores. Principalmente, quería saber más. Quería saber por qué los Grand Slams solo dan un 14% de sus ingresos (7% a los hombres y 7% a las mujeres) de vuelta a los jugadores, cuando la gran mayoría del resto de deportes de dimensiones parecidas están en torno al 50% o más. El tenis tiene el reparto de ganancias más bajo de todos los deportes que se han convertido en un negocio global".

Al mismo tiempo, Vasek es consciente de que él forma parte del grupo de los afortunados, aquellos que tienen una posición lo suficientemente cómoda como para poder vivir del deporte que practican. Los tenistas que pelean a nivel de Challenger y Futures no tienen ni voz ni voto en el futuro de este deporte y, a la vez, reciben un porcentaje mísero de ganancias. "Fuera del top-100, cuando añades el gasto que supone tu equipo de trabajo y viajar durante 30-35 semanas, la mayoría de jugadores o se mantienen o pierden dinero. El dinero en el tenis está ahí, los jugadores lo merecen, pero no lo tienen. Una razón de ello es la estructura de gobierno de la ATP"

Pospisil es claramente crítico con una estructura que, según él, no deja margen al progreso: "El consejo de la ATP -el cuerpo que gobierna el tenis masculino, a excepción de los cuatro Grand Slams- está formado por tres representantes de los jugadores y tres representantes de los torneos. Una vez que todos los asuntos principales sometidos a votación acaban en un empate de 3 votos a 3, nada cambia y los torneos siguen estando al mando porque, bueno, son los que llevan el show. La estructura de gobierno actual es una herramienta muy útil para que los torneos mantengan su monopolio y el control total de la ATP, con los jugadores teniendo muy poco poder de decisión sobre asuntos que impactan a sus vidas".

La solución para hacer frente a este poder ilimitado, en palabras de Pospisil, es muy clara: crear una unión de jugadores, al igual que en asociaciones como la Euroliga de baloncesto y varios deportes más, que defienda los intereses de los tenistas. Sin embargo, el canadiense explica con detalle las amenazas e impedimentos que esta propuesta entraña: "Una de las amenazas usadas ante nosotros por parte de la ATP -nuestra propia organización- para acallar cualquier intento de formar una unión, es decir que somos trabajadores independientes y que no podemos unirnos legalmente sin la amenaza de que nos demanden. Técnicamente, es cierto que podríamos ser demandados si fuéramos trabajadores independientes. Pero, ¿de verdad lo somos?. Según los estatutos de la ATP sí, pero todo dependería de cómo un juez viese el caso. ¿Serían los tenistas capaces de ganar el mismo dinero fuera de la ATP? ¿O somos trabajadores dependientes, cuyo sustento depende de los eventos de la ATP y los Grand Slams? Apostaría, más bien, por lo segundo. No hay otros circuitos tenísticos. Además, tenemos obligaciones con la ATP y nos vemos sancionados si no jugamos los torneos más importantes. Así que me atrevería a apostar que un juez aceptaría la versión de los jugadores y reduciría el otro argumento a cenizas. En ese momento, una unión de jugadores podría ser formada y se daría un paso adelante hacia la justicia y la igualdad".

Vasek, además, pone otros ejemplos que ilustran la falta de transparencia de la ATP, entre ellos la firma de un contrato muy lucrativo en el que dejaron fuera de la negociación a los representantes del Consejo. Para él, el final de su alegato es más que claro: "Lo que de verdad deseo y por lo que estoy trabajando es por alcanzar un equilibrio de poder en ambas partes, para que una negociación pueda darse. Me gustaría que los jugadores y los torneos se sentasen, diesen sus razones y llegaran a acuerdos que beneficien a ambos. Quiero transparencia e igualdad, nada más. Es importante que el tenis crezca más allá de la pequeña élite de los grandes jugadores. Es importante compartir las semillas del trabajo duro de grandes jugadores que aman el tenis. El tenis necesita un cambio".

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