Servidas las semifinales femeninas, es hora de analizar los cuatro encuentros de cuartos de final en el ámbito masculino. Un nuevo 'Big3' contra el resto del circuito que queda bien reflejado en la antepenúltima ronda de este Wimbledon 2019, y que vuelve a exponer la vigencia y amplísima superioridad que ejercen los tres mejores jugadores del mundo. Analizamos que pueden deparar los cuatro duelos y quien parte como favorito en cada uno de los duelos.
Roberto Bautista vs Guido Pella
Sin lugar a dudas, el encuentro más igualado de los cuartos de final y sea por ello o no, guarda un gran interés por las diferentes maneras de afrontar un patrón de juego que podría asemejarse. La ventaja mayor parte del lado de Rober, un jugador más experimentado, con mejores resultados y con un punto de mayor capacidad para aprovechar la velocidad de la pista. El español pega mucho más plano y genera más potencia cuando la pelota queda mansa y neutra. Esa distinción pone a Pella a correr un poco más sobre la pista, pero al argentino tampoco le importa, porque de ahí brota su calidad.
Golpeando en movimiento y con su condición de zurdo, Guido tratará de sacar a Bautista de su zona de golpeo preferida, para obligarlo a golpear con su revés y desplazado. Bautista domina por 2-0 el 'cara a cara' pero la oportunidad es única para ambos y podría pasar cualquier cosa. Con una semifinal de Grand Slam en juego, Bautista tiene un punto más de potencia e independencia para generarse sus propias jugadas pero Pella es un gran competidor alargando los partidos y partiendo desde la no iniciativa.
Novak Djokovic vs David Goffin
Muchas cosas tendrían que pasar para que David Goffin pusiera los dos pies en las semifinales del próximo viernes. El belga es un jugador con una calidad innegable, con una fluidez natural para relacionarse con la pelota y dirigirla por toda la pista, pero en juego, ante Djokovic, enumerados todos los factores, la ecuación es mucho más complicada. No cabe duda de que el belga va a poner a correr a Novak en muchos puntos y que va a cambiar de dirección y abrir la pista con los pies quietos, pero bajo presión, ante el mejor jugador del mundo, el asunto se multiplica en dificultad.
El serbio ha llegado arrasando y transmite sensaciones realmente positivas. Su compendio de movilidad, estabilidad sobre la superficie, servicio -nivelazo en 2019- y ascendencia sobre sus rivales, le convierten en un rival prácticamente imposible de desbordar a cinco mangas. Novak está haciendo uso de la pista y de sus talentos sin reducir marchas y ahora, para colmo, lo más lógico es que suba el nivel. Compartida dicha reflexión en varias ruedas de prensa, Djokovic cumple las dos máximas de las leyendas: juega siempre mejor en los Slams y sube el nivel cuando llega al tramo final.
Sam Querrey vs Rafael Nadal
Rafa Nadal ha salvado una primera semana muy complicada. Pero precisamente por ello y las formas con las que lo ha logrado, su favoritismo en Wimbledon ha crecido. No en vano, el balear ha añadido un punto de inspiración y atrevimiento, como se vio ante Sousa, que explican el derrochador grado de confianza que está mostrando. Rafa está volando sobre la pista, le hierve la adrenalina de saber que la pelota le sale de la raqueta sin pensar, habiendo cruzado la línea que separa el control del instinto.
Sin embargo, el rival que enfrenta, siendo un secundario del circuito, no es para relajarse. Sam Querrey juega realmente bien sobre pasto. Su capacidad para asestar latigazos escondidos, mezcla de efecto y potencia, lo convierten en un perfil peligrosísimo, capaz de aguantar su servicio -tiene un primero muy potente y un segundo plagado de recursos y efectos- hasta el final de los parciales. Es ese tipo de jugador que puede alternar ausencia de ritmo con capacidad para adentrarse en intercambios de diez golpes y ser solvente. Nadal parte como gran favorito pero seguramente afronte algún momento concreto donde tendrá que cerrar la puerta a un crecido Sam.
Roger Federer vs Kei Nishikori
Kei Nishikori sigue empujado esa puerta imaginaria que le haga sentirse que definitivamente ha vuelto después de su grave lesión. No se puede discutir que su consistencia y calidad le otorgan un lugar preponderante entre los tenistas más sólidos que persiguen al 'Big3', pero sigue faltándole ese paso adelante que rompa la tendencia. Y eso, principalmente, pasa por sus carreteras mentales, que no han logrado ser lo rectas y directas que hubiera deseado. La gestión emocional ante los tres mejores, su asignatura pendiente.
Y además, no parece que la hierba, y ante Roger Federer, sea la mejor de las oportunidades. Ya en Australia, hace dos años, tuvo a Roger contra las cuerdas, pero aunque el último precedente lo abrochó el japonés -Londres 2018-, el suizo ganó las seis anteriores. Desde lo técnico y lo táctico, Federer siempre ha logrado meterse en la cabeza del nipón a través de los múltiples recursos técnicos para variar. No es casualidad que las victorias del japonés llegarán principalmente cuando fue extremadamente agresivo, con el riesgo que ello supone. Y ser más agresivo que Roger Federer en hierba o es imposible o es una carta mal jugada.

