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Azarenka y Barty, una dupla dispuesta a hacer historia

Parecen haber logrado una relación simbiótica que mejora sus prestaciones en singles y les hace candidatas a todo en dobles. 

Si los polos opuestos se atraen, dos talentos puros sobre una pista de tenis con estilos antagónicos han alcanzado el culmen de la fusión. Victoria Azarenka y Ashleigh Barty se encuentran en un momento muy distinto en sus carreras profesionales y en sus vidas personales, tienen maneras de entender el juego y condiciones para ejecutarlo radicalmente opuestas pero comparten una característica y un anhelo: infinito talento y ambición por alcanzar la gloria. Tanto bielorrusa como australiana han entendido la modalidad de dobles como una oportunidad para disfrutar de su deporte y pulir detalles técnicos y tácticos que aplicar con maestría en individuales.

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Son dos tenistas carismáticas, diferentes, capaces de encandilar al público. Esa apariencia corpulente de la australiana, otrora jugadora profesional de cricket, no vaticina para el espectador novel una sutileza en sus golpes como la que atesora. Su revés cortado es tan bello como contracultura en el tenis femenino y se erige capaz de desarbolar a cualquier rival. Efectos imposibles, cambios constantes de altura y velocidad así como una capacidad innata para volear, sazonan el juego de una mujer nacida para triunfar, tanto en dobles como en singles. Actualmente en el top-10 de ambas modalidades, ha encontrado en la experimentada Azarenka la compañera perfecta para seguir aprendiendo y complementarse sobre la pista. Ambas comparten muchas virtudes y carecen lo que otra posee.

El juego impetuoso, potente y la experiencia y aura ganadora que rodea a la bielorrusa, han otorgado a Barty un plus. La joven australiana fue mentorizada por Casey Dellacqua, se proclamó campeona de Wimbledon 2018 en dobles junto a Coco Vandeweghe, pero la lesión de la estadounidense le impulsó a buscar un nuevo partner. En su cuarto torneo juntas han ganado el WTA Premier 5 Roma 2019, después de avisar ya en el Miami Open 2019, donde llegaron a semifinales. Verlas en acción supone un ejercicio de sincronía que se aproxima al arte y diluye toda sensación que se pueda tener respecto al dobles como aderezo del plato fuerte que supone el circuito individual. Barty y Azarenka no ven en esta modalidad un óbice a su éxito individual, sino una parte del proceso para, la una seguir progresando y la otra recuperar el nivel que le hizo dominar el circuito WTA.


"Cada partido que jugamos juntas mejoramos, y esa mejora se nota también en nuestro juego individual", señalaban en la web de la WTA repleta de alegría, tras vencer en la final del torneo romano a la dupla formada por Anna-Lena Grönefeld y Demi Schuurs, quien fue compañera de Barty el pasado año y vencieron en la ciudad itálica. "Hemos seguido luchando hasta el final, subimos la intensidad en los momentos cumbre y presionamos de manera constante. El objetivo es evidente: Roland Garros 2019. La bielorrusa ha sido habitual en las rondas finales del dobles, habiendo caído en tres finales (Open de Australia 2008 y 2011 y Roland Garros 2009). Por su parte, la australiana también sabe lo que es perder finales, ya que vio cómo se le escapaban las cuatro que jugó junto a Dellacqua, y quiere volver a triunfar como lo hizo el pasado año. Victoria Azarenka y Ashleigh Barty tiene una meta y argumentos de sobra para conseguirlo. Si dan continuidad a esta dupla pueden revolucionar el circuito femenino de dobles.