David Ferrer sigue apurando y enfilando el final del camino. Desde Barcelona, el alicantino, que salvo milagro en 2019 se marchará del tenis profesional con la espinita de no haber podido levantar el Conde de Godó, habla con 'La Vanguardia' sobre sus inicios, más que sobre sus últimos días. A punto de despedirse de sus fans en Barcelona, David quiere seguir disfrutando de lo que queda y no sólo como homenaje, como quedó demostrado en Miami, cuando derrotó a Zverev.
El tenista español no siempre fue el tenista disciplinado, ordenador, constante y regular que desde aproximadamente 2007 terminó siendo, convirtiéndose en uno de los mejores jugadores del siglo. Ferrer tardó en encontrar el equilibrio. "Me costaban algunas rutinas. Es verdad que una vez, cuando era un crío, mi entrenador me encerró dos o tres horas en el vestuario y me dijo: “Cuando quieras salir a entrenarte, sales”. Pero a los 22 o 23 años cambié. Fui mucho más consistente. Entendí que tenía que evolucionar si quería llegar a algo."
"La victoria sobre Zverev me reivindicó. Tenísticamente, aún puedo competir ante un top 10"
Durante toda una trayectoria de éxitos, David comenzó, en 2016, a chocar con más lesiones de las debidas. Fruto de la edad, le costaba mucho más recuperarse. Así argumenta y analiza Ferrer qué se siente cuando los años van acumulándose. "Diría que físicamente, no me recupero. Tienes que cambiar la forma de entrenarte. Uno debe ser más preventivo. Entiendo que el descanso es más importante de lo que era antes. Digamos que la lista de dolores va creciendo. Mis problemas con el tendón de aquiles van a más. Eso me merma físicamente. Un día voy bien y al siguiente ya no puedo."
Pero decidida su despedida del tenis, queda precisamente el talento y la competitividad, con momentos extraordinarios, como su victoria ante el número 3 del mundo. "La victoria sobre Zverev me reivindicó. Me demostró que, tenísticamente, aún puedo competir ante un top 10; derroté a un tenista 16 o 17 años más joven que yo. Tras aquello, me dije: “¡Ya me puedo ir tranquilo!”.
Por último, aunque duda, David se vence hacia un argumento concreto cuando es preguntado por lo que le faltó para ganar un grande. "Para ganar un Grand Slam, supongo que me ha faltado aprender a sacar mejor. Esos puntos gratis que te evitan el desgaste. Pero he estado arriba muchos años. Creo que escogí muy bien mi deporte".

