Naomi Osaka tiene la virtud de poder hacerlo todo más rápido que las demás. Aún a costa de perder algo de precisión y generar momentos de precipitación, su ritmo de pelota es diferente al del resto. Y Elina Svitolina, su rival en lo cuartos de final de este Open de Australia, quien además tuvo un día realmente malo, en lo tenístico y en lo físico, lo sufrió especialmente. En un encuentro, todo sea dicho, discontinuo y descafeinado, la tenista japonesa, que puede ser número 1 el próximo lunes, derrotó a la ucraniana por 6-4 y 6-1.
Dos tramos diferenciaron bien la contienda. En el primero, ambas jugadoras cedieron su servicio como prueba de los irregulares porcentajes de primeros y de la sabida agresividad que las jugadoras activan ante segundo servicio. Fue un arranque sin claro dominio hasta los primeros nueve juegos, con constantes pérdidas de saque. La ucraniana, que llegó a recuperar el suyo con 4-2 y 5-3, sirvió para mantenerse en el set, pero se vio claro que sus sensaciones desde el fondo de pista eran preocupantes.
El partido estaba alejándose de toda emoción y grandes intercambios, y se notaba en el público, que apenas podía llevarse a la boca golpes sueltos y muchos errores, princpalmente de Svitolina, la que debía ajustar sus pasos, lograr poner la pelota en pista con más continuidad y renventar su plan de partido. No solo no ocurrió su recuperación, sino que la clausura del primer parcial precipitó aún más sus dudas, convertidas en problemas físicos mediada la segunda manga. Desde el décimo juego del encuentro, el partido 'murió'.
Fue la rotura del servicio de Elina en el segundo juego lo que terminó de agotar las esperanzas de una Rod Laver Arena de por sí apagada. Con 6-4 y 3-0, Svitolina mostró su frustración cuando un dolor en la espalda compareció para comprometer su posible intento de remontada. Ahí, el 13% de puntos ganados con segundo servicio explicaron bien la ausencia de competitividad que bañó la segunda y definitiva manga.
Osaka, que solamente tuvo que mantener la concentración y asegurarse la superioridad que de por sí muestra de revés a revés, abriendo la pista con su paralelo, cruzaba a las semifinales, dibujando una hoja de servicios más que correcta, con 31 ganadores y 25 no forzados. La campeona del US Open no acusa el mal de altura y vuelve a ser una de las incuestionables candidatas a cualquier torneo al que se presente.

