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Pablo Andújar: “Mis objetivos son jugar sano y no tener dolores”

Tras volver al top100 a sus 32 años, el tenista español habla desde Buenos Aires acerca de una temporada milagrosa en la que nunca perdió la ilusión.

Una temporada larga e intensa que, de momento, todavía tiene algún capítulo por escribir. Pablo Andújar celebró hace unos días su vuelta al top100 de la ATP tras un largo tiempo alejado de la élite. El oriundo de Cuenca no lo ha pasado bien, pero la fe y el amor por el tenis le han devuelto al lugar que nunca tuvo que haber abandonado. Una recompensa que, sin embargo, no le ha hecho hacer las maletas e irse de vacaciones. Esta semana podemos ver a Pablo en el Challenger de Buenos Aires, desde donde conversó con los compañeros de Cancha 1 Radio acerca de este magnífico 2018 que le ha vuelto a dibujar una sonrisa en el ámbito deportivo.

“Buenos Aires siempre es especial, aquí hay mucha cultura de este deporte. Guardo muy buenos recuerdos de la ciudad, la gente siempre me trata fenomenal cada vez que vengo aquí. Estoy sacando partidos difíciles hacia delante y voy entrando poco a poco en competición”, explica al inicio de la entrevista después de haberse colado ya en los cuartos de final del main draw. Pero esto pertenece a la más estricta actualidad, a la cual jamás hubiera llegado sin haber pasado antes por los infiernos.

“Estuve dos años y medio sin poder jugar debido a una epitrocleitis en el codo. Al principio pensamos que era el tendón, luego era el nervio cubital que pasa por esa zona, al final y, tras tres intervenciones, por fin me sentí mejor y dejé de sentir el dolor. Es verdad que el dolor no se marchó del todo hasta hace apenas unos meses, pero al menos ya podía ser competitivo”, recuerda Andújar, quien no tuvo suerte a la hora de encontrar una solución a sus problemas.

“Las dos primeras intervenciones las hice en Barcelona, con el Doctor Ángel Ruiz Cotorro, que trabaja para la RFET. La pena fue que no logramos dar con el diagnóstico correcto, se pensaba que era el tendón, pero después de limpiar la zona vimos que me seguía molestando. La tercera intervención ya la hice en Valencia, con el Doctor Ernesto Fernández, quien me cambió el nervio cubital de sitio para que dejara de inflamarse, lo pasó al otro lado y así ya no se luxaba al sacar. Por supuesto, también le debo mucho a mi preparador y mi recuperador físico. Uno también tiene que tirar de uno mismo, sobre todo en esos momentos en los que la moral está más baja”, asegura quien fuera número 32 del mundo en 2015.

“La motivación siempre la he tenido, mi motivación era la de volver y no sentir dolor, no tener que retirarme de este deporte con una sensación mala, sin haber podido darlo todo por culpa de esa lesión. Por suerte o por constancia he podido trabajar cada día y no perder la ilusión. Este año he vuelto a jugar bien y ahora me encuentro de nuevo en el top100, un objetivo que yo tenía muy lejos”, valora el conquense, campeón de 4 títulos en la élite del tenis individual.

Casado, con un hijo y con el tenis como motivación para seguir peleando por su sueño. “Mis objetivos han cambiado. Antes miraba más el ranking, o el jugar bien determinado torneo. Ahora mi mayor objetivo sigue siendo el mismo de cuando volví de la lesión: jugar sano y no tener dolores. Hay que hacer un trabajo preventivo enorme para que luego cuando entre a la pista pueda dar el 100%. A partir de aquí, creo que ya puedo empezar a desplegar mi potencial tenístico, pero sin presionarme pensando entrar en el top50, por ejemplo. A estas alturas y después de lo que he pasado, ya no merezco esta presión. El tenis ya no es mi vida, sino que forma parte de ella. Teniendo claro esto, seguro que vendrán los resultados”, resuelve con claridad.

Junto a Carlos Calderón y Jaume Pérez, el español encontró esta temporada los frutos a todo su trabajo, poniendo en Marrakech la guinda a una primavera inolvidable. “Sinceramente, es difícil explicarlo. Cuando ves el cuadro, tantos jugadores buenos, además que yo tampoco llevaba tanto tiempo de vuelta en el circuito… sí tuve la suerte de ganar un Challenger en Alicante la semana anterior en la Academia de Juan Carlos Ferrero. Eso me dio mucha confianza de cara a Marrakech, porque uno puede entrenar muy bien pero luego la competición es otra cosa. Aquello me ayudó a pensar que también podría ganar en un ATP, fue un empujón a nivel mental. Fue una sorpresa y una emoción muy grande”, afirma el hombre que cumplirá 33 años el próximo mes de enero.

Por último, nuestros compañeros argentinos también le preguntaron acerca del tenis de nuestro país, no demasiado alentadora a largo plazo. “La situación del tenis español no es mala, seguimos teniendo a Rafa y hemos disfrutado de una generación de oro. Sin embargo, parece que el recambio no viene tan fuerte como lo que ha sido estos últimos años. Es un tema que se debe analizar tanto en la Federación como en los clubes, ¿por qué estamos fallando? No queremos ser como Suecia, que pasó de ser una potencia mundial a apenas tener jugadores. En el tenis español siempre habrá buenos jugadores, pero no al nivel de los Rafa, Ferrer, Moyá o Costa. Hablo sobre todo de la cantidad de jugadores. Salen algunos pero no tantos como salían hace años”.