No todas las derrotas son iguales, al menos eso ha de pensar Garbiñe Muguruza tras despedirse del WTA Premier Mandatory Beijing 2018 en una auténtica exhibición de su rival: Aryna Sabalenka. En un año tremendamente complicado para la española, verse apeada de un gran torneo es una noticia que ahonda en su crisis aunque el tenis desplegado ante la jugadora más en forma del momento debe ser un bálsamo y una esperanza para la jugadora nacida en Caracas.
Mención aparte merecen las prestaciones de la tenista bielorrusa entrenada por Dimitry Tursunov; su evolución es tan meteórica como imparable y tras alzarse campeona en Wuhan no ha acusado el desgaste físico y mental ni un ápice. El duelo fue una batalla de tú a tú entre dos pegadoras con tremenda capacidad para asumir las riendas de cada punto y buscar golpes ganadores. La potencia de los intercambios de fondo de pista era frenética y todo estaba en un pañuelo. Hubo intercambios de breaks pero en ambas mangas salió vencedora la jugadora con más confianza y capacidad para encontrar soluciones en situaciones adversas.
Sabalenka fue un martillo pilón que no dejó de poner a prueba la mentalidad de la española. Resistió mucho, buscó maneras de desplazar por la pista a su rival pero Muguruza acabó claudicando. Lo hizo en el duodécimo juego del primer set y en el décimo del segundo parcial, tras situarse break arriba en los compases iniciales de dicha manga pero ser incapaz de imponer su poderío al servicio. Garbiñe se precipitó en momentos cumbre buscando la red y volvió a acusar errores infantiles con la volea y el remate, en un factor del juego que ha de mejorar sin demora.
Por su parte, la tenista bielorrusa encontraba la manera de desbordar a la española tanto de derecha como de revés. Su aplomo en pista le permitió ser mejor en los puntos más importantes y llevarse por 7-5 6-4 un partido resuelto en pequeños detalles. Aryna Sabalenka mira a la cúspide porque su tenis parece no tener límite, mientras que Garbiñe Muguruza debe quedarse con la buena imagen dada y seguir trabajando para encadenar victorias consecutivas que le devuelvan la confianza. La siguiente rival de la bielorrusa será Caroline García.

