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Garbiñe, ¿qué te pasa?

La española cae en segunda ronda de Tokyo ante Alison Riske y suma un nuevo tropiezo. No encadena dos victorias seguidas desde Roland Garros.

Tokyo tampoco servirá de punto de inflexión para una Garbiñe Muguruza que volvió a protagonizar una derrota temprana ante una jugadora de mucho peor ranking. Esta vez le tocó a Alison Riske (#75 WTA) enseñarle la puerta de salida (6-1, 6-2) en la segunda ronda tras un partido desastroso donde la española lo hizo todo mal y la estadounidense todo (casi) perfecto. Se escapa así la primera bala para buscar puntos de cara a Singapur y repetir presencia entre las ocho mejores. Aunque viendo el encentro de esta mañana, hay cosas mucho más importantes y necesarias a pulir que los puntos en el ranking.

Debut prometedor. Segunda ronda factible. La número 75 del mundo al otro lado de la red. Peligro. Es una combinación a la que Garbiñe Muguruza no le encuentra el acomodo. Como si necesitara un extra de motivación en los primeros partidos de cada torneo, la hispano-venezolana no es capaz de aguantar un solo intercambio sin que le tiemble el pulso. Con esto provoca que si rival se crezca y se convierta en una roca, mientras ella se diluye como un azucarillo envuelta en un error no forzado tras otro. Hoy el reto no era más complicado que Strycova en Birmingham, o Van Uyvanck en Wimbledon, Tsurenko en Cincinnati, Muchova en el US Open… pero el desenlace fue idéntico a todos estos casos.

La caraqueña cerró el primer juego del partido con mucho orden sin saber que los seis siguientes irían a parar a manos de su rival. Un parcial terrorífico de Garbiñe donde tan solo sumó cuatro puntos al resto y donde Riske le rompió el servicio en tres ocasiones consecutivas. La estadounidense tuvo tres oportunidades de break, las tres bien amarradas. Muguruza estaba metiendo el 46% de primeros y ganando el 46% de ellos, números que inevitablemente te llevan al precipicio. La visita de Sam Sumyk tampoco pareció causar efecto, aunque a esto ya nos tienen acostumbrados. El francés intentaba aconsejarla, re-ordenarla, mostrarle los caminos hacia el triunfo, pero no recibió ni una palabra de su jugadora. Ni una mirada.

Al regreso a pista, el show de Riske continuó. A los seis juegos consecutivos previos se sumaron tres más en el segundo set. Parcial de 9-0 y Alison a lo suyo, demostrando que a veces el ranking puede llegar a confundirnos. Sacando bien, restando mejor y tirando muy duro en cuanto tenía una oportunidad. ¿Y Garbiñe? De nuevo Sumyk se acercó a su pupila para insistirle que golpeara más fuerte con sus dos primeros tiros y, por favor, que empezara a sacar mejor. “¿Has visto la velocidad a la que estás sacando? ¡Ese no es tu saque!” El técnico repartía consejos varios disfrazados de un titular que parecía decir: espabila de una vez. Puede que ya fuera tarde.

Muguruza cortó la sangría con un juego que apenas modificaba nada. El juego no estaba siendo bueno pero, ¿y la actitud? Hacía tiempo que no veíamos a Garbiñe, una jugadora extremadamente competitiva, tan relajada y despreocupada al borde de una derrota. Tan difícil de explicar como evidente. Riske solo falló un juego en toda la mañana, justo el que le podía llevar al triunfo. Prefirió hacerlo al resto, momento donde la española cerró el telón con una doble falta. Pues eso, poco más que añadir. Enhorabuena a la norteamericana porque hay que estar ahí plantada y jugar con personalidad. Deberes para Garbiñe, pero deberes atrasados desde junio. Una jugadora irreconocible que deambula por la pista y que sigue sin tener más que un plan sobre la pista. Un único plan que hace tiempo que no funciona.