El alarmismo ha inundado las redes sociales estos días tras la derrota de España en la Copa Davis 2018 al igual que lo hubiera hecho el alborozo desaforado si una de las jóvenes promesas lograra un resultado rompedor. En muchas ocasiones, los humanos pecamos de falta de perspectiva, de exagerar los sentimientos y sacar conclusiones precipitadas y faltas de reflexión. Es evidente que nadie puede esperar una generación de tenistas españoles como la que se atesora desde hace lustros, y desde luego, nunca un genio como Rafael Nadal. Sin embargo, la buena salud de una nación en lo tenístico ha de observarse en cuanto a su presencia de jugadores en el top-100, no tanto en lo que a genios para la historia como el balear se refiere.
Salta a la vista que se avecina una etapa con una presencia mucho menor de la rojigualda en la élite, tanto en número como en calidad. Pero no se puede obviar que nombres como Nicola Kuhn o Alejandro Davidovich ilusionan y deberían asegurar la presencia de España en la lucha por cosas importantes. Alejandro Davidovich ha dado un paso importante en su progresión esta semana, alcanzando la que es su primera final en un evento del ATP Challenger Tour.
El que fuera ganador de Wimbledon 2017 Junior camina por un tortuoso sendero en el que confluye la presión mediática tras ese título y la necesidad de ir puliendo cosas y asumir que las derrotas son normales. Busca con ahínco la consolidación en torneos Challenger y esta temporada ha logrado pasar tres fases previas ya. Su brillante actuación en el Challenger Szczecin 2018, donde fue derrotado en la final por Guido Andreozzi, le permite alcanzar el mejor ranking ATP de su carrera, situándose como 283 del mundo. Premio notable en su intento por reducir al máximo las fases previas a disputar y seguir creciendo como jugador.
"Ganar Wimbledon junior me cambió la vida. Llegaron más contratos con sponsors pero a la vez te siente más vigilado", dice un Davidovich que sabe a lo que se enfrenta. "En mi opinión, ninguna etapa podrá superar nunca a la de Federer, Nadal, Djokovic, etc. Los jóvenes debemos buscar dar lo mejor de nosotros mismos", dice Alejandro en una entrevista para bckhand donde analiza sus puntos a mejorar. "Debo ser más fuerte de cabeza, es lo que te permite alcanzar un nivel u otro. Mi objetivo hasta el final de año es situarme cerca del top-200 y poder jugar fases previas de Grand Slam en 2019", asevera un hombre que buscó su clasificación para el cuadro final en Wimbledon 2018 pero perdió en segunda ronda de la qualy contra Peter Polansky.
Sabe lo que es ganar a un top-100, tras hacerlo ante Paolo Lorenzi en Caltanisseta, y obtuvo un triunfo de gran prestigio contra Álex de Miñaur en Lisboa. Tenis tiene para dar y tomar este chico de 19 años que no ha de tener prisa por cumplir las muchas expectativas que se han puesto en él. Sólo el trabajo puede hacer que Alejandro Davidovich vaya alcanzando sus objetivos poco a poco y se convierta no ya en una promesa de futuro, sino en un jugador de presente cuanto antes.

