Federer responde a los directores de los torneos de tierra batida: "A veces, sus críticas han ido un poco lejos"
"Entiendo su frustración pero creo que también podrían protegerme y decir: 'Roger es libre de decidir'", opina el suizo, que pide más comprensión.
Estando prácticamente en casa, Roger Federer puede soltarse más a la hora de hablar para medios como Blick. El suizo ofrece una extensa y muy interesante entrevista para este medio donde habla de su preparación de cara a la gira de hierba, su idea de jugar el año que viene sobre tierra batida y da su opinión sobre las críticas recibidas por parte de los directores de los torneos de tierra batida, que en esta primavera no se han mostrado felices de ver a Roger saltarse la gira de arcilla una vez más.
Roger comienza explicando por qué tardó tanto en decir que venía a Stuttgart. "No estábamos seguros de que era la mejor opción. Nos preguntamos si no sería demasiado dos torneos antes de Wimbledon. Al final, decidimos venir. Si es posible, intento hacer mi calendario con tiempo ya que no quiero prometer algo y no cumplirlo luego. Un torneo debe tener siempre la certeza de que Federer viene y estar seguro de ello", comenta el suizo, que se muestra ilusionado sobre volver a recuperar el número 1 en este torneo. "Sería genial poder subir de nuevo el récord de número 1 más veterano pero debo ir paso a paso. Vengo de estar tres meses descansando por lo que no sería lógico pensar en hacer final aquí".
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Federer explica cómo ha sido su preparación antes de la gira de hierba. "He alternado pista dura y de hierba. Era raro el día que la hierba no estaba mojada, sobre todo por las mañanas. Eso me hacía ir a veces, sacar y restar un poco e irme. En las canchas duras puedes entrenar más tiempo y moverte mejor, y eso sirve también como preparación para la hierba", declara el número 2 del mundo, que admite que tras varios días entrenando seguido en césped tiene consecuencias. "Me dolía la parte baja de la espalda y el glúteo. En hierba, tiendes a flexionar y jugar muy bajo y eso necesita adaptación pero ya he ido dejando esos dolores atrás".
El paso de la edad se nota a la hora de recuperarse tras largos esfuerzos físicos y eso es algo que el propio Roger lo está sintiendo en sus huesos. "Antes, cuando tenía un dolor, al día siguiente ya casi se me pasaba del todo y al otro día, estaba prácticamente bien. Ahora, un dolor me puede durar una semana. También, necesito dormir más. Unas ocho o nueve horas. En este tiempo fuera de las pistas he llegado a dormir 10 horas (risas)".
El de Basilea es preguntado sobre qué le pasó en los torneos de Indian Wells y Miami, donde se le vio a un nivel bastante más bajo del normal. "Sentía que cada vez estaba más lento. Lo que pasó allí me hizo ver que necesitaba un tiempo de descanso y un plan de entrenamiento adecuado para jugar bien otra vez, soltarme el brazo y confiar en mí nuevamente", asegura Roger, que admite que el tiempo de descanso se le hizo un poco largo. "Había días que hacía ejercicio o me iba a tomar un café o salía a pasear con los niños pero me hace mucha ilusión volver a estar en el circuito, rodeado de jugadores, haciendo entrevistas, firmando autógrafos y sintiendo el bullicio. Se siente bien después de un tiempo fuera".
Roger ya avisó en alguna entrevista pasada que no le gustaría retirarse sin volver a disputar Roland Garros. "Mi idea es volver a jugar sobre tierra. Al menos ése es el plan pero conforme te haces viejo, nunca puedes afirmar nada 100% seguro, sobre todo cuando se habla de la tierra batida. La opción está encima de la mesa pero si decido jugar, tendría que hacerlo en más de un torneo aparte de París si quiero tener una mínima oportunidad de ganar. Por lo menos, tendría que jugar dos o tres torneos antes. En principio, todo lo decidiré este próximo mes de diciembre, cuando organice mi calendario del año que viene".
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El Maestro suizo da su punto de vista sobre todo lo que ha tenido que escuchar acerca de los directores de los torneos de tierra batida de Madrid, Roma y París, que no estaban muy felices de no tenerle con ellos. "Entiendo que hay libertad de expresión y cada uno puede opinar lo que quiera, pero no estoy de acuerdo con los que dicen que sólo debería ir y jugar. Yo me fijo el listón muy alto. No quiero que la gente me vea y ver que pasan por encima mía. Quiero que vean al mejor Roger Federer posible, incluso en arcilla. La gente se olvida que no es tan simple. Yo también tengo cuatro hijos con los que quiero pasar el tiempo y no puedo jugar en todos los sitios", manifiesta.
"Ya he estado 20 años por el circuito y durante 17 temporadas he jugado de enero a noviembre por completo. Mi lesión en la rodilla me dejó claro que si quiero seguir jugando más tiempo, tengo que tomar estos descansos. No quiero que me pase como a Hewitt o Roddick. Entiendo la frustración de los directores de torneos pero creo que también podrían protegerme y decir: 'Roger es libre de decidir'. A veces, las críticas han ido un poco lejos", se confiesa.
Esta misma semana conocimos la nueva raqueta de Federer. Una nueva versión de la RF97 Autograph aunque él mismo revela que realmente no cambia nada. "Es la misma. Solo es un cambio cosmético", cuenta Federer que, para acabar, habla sobre el hecho de que los últimos seis Grand Slams se hayan repartido entre él y Nadal. "Es algo increíble. Es probable que no hay existido una generación como la de Rafa, Novak, Stan Andy y yo a la vez. Los demás, si quieren ganar un grande van a tener que pasar por encima de esos nombres. Es cierto también que antes, solía haber más especialista en hierba o arcilla y hoy, dominamos en todas las superficies. Serían impensable en la actualidad ver a un jovencito de 17 años como Boris Becker sorprendiendo a todos en Wimbledon", sentencia.