Poco más se le pudo pedir al encuentro que enfrentó al tunecino Malek Jaziri y al búlgaro Grigor Dimitrov: tres mangas, incertidumbre, alternativas, remontadas, asistencias médicas y muchísimo tenis. Los dos jugadores tuvieron punto de partido, los dos jugadores estuvieron cerca de ganar y todo se decidió en un tie break definitivo, decidido por 7-5 3-6 7-6 a favor de Grigor Dimitrov.
No tardaron ambos jugadores en entrar en calor. Bajo el caluroso sol barcelonés, Grigor y Malek ofrecieron desde el primer momento buena parte de sus recursos. Con la posibilidad de poder hacer la pista grande -el partido se jugó en la pista central-, el encuentro fue siempre una lucha por mantener viva cada pelota. Y es que los dos manejan una relación especial con la misma, pudiendo hacer muchas cosas con ella, especialmente en lo referente a los efectos, sobre todo con la derecha.
Si bien con el paso del partido todo fue más mental y físico, en los primeros compases de la tarde el ritmo de pelota fue preciso y atrevido, con ambos jugadores tratando de ponerse de derecha y desequilibrar con la invertida. Es con ese golpe con el que los dos pueden pasar a una posición de ataque. Con el revés buscan más ángulos y golpes cruzados, y es con la derecha con la que pueden también sacar de pista y posición al oponente para decidir la dirección de los puntos.
Mientras el partido no dependió de la frialdad para cerrarlo, mientras los puntos no tenían tanta trascendencia, el talento de ambos afloró, especialmente el de un Jaziri que se metió en la mente del búlgaro en la segunda manga. Allí, Dimitrov apagó la concentración y se quedó parado en el tramo final de dicho parcial. Puso el contador a cero y esperó al tercer set, donde pasó absolutamente de todo. De primeras, un break muy tempranero.
El tunecino aprovechó la inercia generada en el tramo en el que mejor juego mostró. La calidad de Jaziri para construir puntos y dominar con su derecha no es nuevo, su talento, oculto e irregular, pero puro, puede desbordar con mucha facilidad. Tal fue su dominio de la situación que dominó 4-1 en la tercera manga, pero Dimitrov, a pesar de lo visto, estaba luchando. Su actitud estaba conectada con el partido y sólo esperó que su rival, cerca de la victoria, dudara. Y hecho el break en el séptimo juego, la batalla se reinició.
Era el último momento para volver y Grigor había vuelto al partido. Fue con 5-4 a favor de Jaziri cuando el tunecino pidió la asistencia médica por problemas estomacales, pero no sería el motivo que daría la victoria al búlgaro. De hecho, Malek tendría punto de partido antes de llegar al tie break, pero el choque se derivó hacia la muerte súbita. Gracias a su calidad para templar la pelota, para usar el cortado y mantener vivos los puntos, el último juego del choque fue una auténtica montaña rusa con puntos de partido para ambos. Jaziri falló en bolas francas y Dimitrov celebró una victoria enormemente luchada. El cabeza de serie número 2 sigue vivo en el Godó.

