Agassi se baja del barco

El americano asesta un nuevo golpe a Novak Djokovic abandonando el equipo del serbio a mitad de temporada. Juntos lograron un título en 11 meses.

Mala espiral en la que se ha metido Novak Djokovic en los últimos meses. Primero fueron sus malos resultados, luego la lesión de codo, luego la operación que le mantuvo fuera del circuito durante medio año, este enero fue el regreso prematuro sin garantías, una nueva intervención para aliviar el dolor y, para rematar, una gira de marzo en dos de sus torneos favoritos que encendieron las alarmas con dos terribles derrotas. Parecía que ya no se podía ir peor, al menos su equipo le apoyaba y seguía confiando en su vuelta, hasta que ayer Andre Agassi ponía la puntilla haciendo oficial el fin de su colaboración con el de Belgrado. ¿Cuándo llegarán las buenas noticias para Nole?

Le deseo de verdad lo mejor para el futuro. Todo lo que intenté aportarle en estos meses fue con mis mejores intenciones, simplemente trataba de ayudar a Novak, pero en seguida nos dimos cuenta que, con demasiada frecuencia, en lo que más estábamos de acuerdo era en estar en desacuerdo”, confesó Agassi después de Darren Cahill, uno de sus entrenadores más célebres durante su época como jugador, se fuera de la lengua en una retransmisión en directo en la ESPN. Al parecer, tanto el balcánico como el de Las Vegas habían aprendido mucho juntos, pero luego en la convivencia y dentro de la pista había escalones en los que no se ponían de acuerdo. Cuando quería subir, el otro decidía bajar.

Fue justo antes de empezar Roland Garros 2017 cuando la noticia del fichaje de Andre Agassi como nuevo entrenador de Novak Djokovic nos abordaba sin esperarlo. Tras una etapa brillante junto a Boris Becker (seis de sus doce Grand Slams los ganó con el alemán en su banquillo), ahora el turno era para otro ex número 1 del mundo, aunque no tan asiduo a dejarse ver por el circuito. Conociendo su historia –puede leerla en su propio libro, Open- algunos aventuraron que no duraría mucho tiempo bajo los focos, dependería, obviamente, de los resultados obtenido en los primeros meses. ¿Y qué fue lo que pasó? Que los resultados no fueron malo, directamente no hubo resultados.

Dejando a un lado los seis meses de recuperación, el balance de la dupla Agassi-Djokovic se resume en seis torneos disputados y unos números de 15 victorias y 6 derrotas. En 2017 firmaron cuartos de final en Roland Garros (Thiem), título en Eastbourne y cuartos de final en Wimbledon (Berdych). Esta temporada nos han regalado una cuarta ronda en Australia (Chung), segunda ronda en Indian Wells (Taro Daniel) y segunda ronda en Miami (Paire). Estadísticas muy pobres para un hombre que estaba acostumbrado a ganarlo todo, a pisar cada final, a no dejarse vencer por cualquiera. Pero ni Agassi, ni la madurez, ni la ausencia de otros rivales han podido afrontar las lesiones ni el descenso de motivación de Novak.

¿Cuál es el motivo real de esta separación? A menos que a Agassi le dé por escribir otro libro, nunca lo sabremos. Pero sabemos cómo es André de especial y cómo era su estilo en su etapa de jugador, su carácter indomable y su intermitente paciencia. ¿Falta de fe en el proyecto? ¿Desencuentro profesional? Quizá directamente se cansó de viajar y necesitaba volver a casa, varias interpretaciones encajan en el molde. También sabemos cómo es Novak, un tenista ya metido en la treintena con la etiqueta de leyenda y que no está para recibir según qué órdenes a estas alturas de la película. Dos personalidades nobles pero con mucho ego en su interior que han terminado chocando en la pizarra, seguramente en busca de un mismo objetivo, pero con directrices opuestas en el planteamiento. La tierra batida será el siguiente examen para el balcánico, ya sin Agassi alentando desde su box. Doble papeleta para un Radek Stepanek que ahora desempañará la función vital de asumir el cargo de principal entrenador y de sacar toda la brillantez que Novak guarda todavía en su interior. O eso queremos pensar.

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