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Del Potro se lleva un duelo en las alturas

El argentino acaba con Alexander Zverev y jugará la final en Acapulco. Allí se encontrará a otro ‘rascacielos’ del circuito: Kevin Anderson.

Juan Martín Del Potro luchará en Acapulco por levantar su primer título de la temporada después de vencer en la segunda semifinal del certamen mexicano a un Alexander Zverev (6-4, 6-2) que pecó de nerviosismo e impaciencia en algunos momentos del encuentro. El argentino, que ya quedó subcampeón en Auckland en la segunda semana del calendario, chocará este domingo ante Kevin Anderson por levantar el 21º trofeo de su carrera, noveno en un ATP 500. No será fácil, pero viendo la lista de jugadores que ha ido dejando por el camino a lo largo del torneo, puede que lo más complicado ya lo haya pasado.

Pese a todas las sorpresas y ausencias que se han visto esta semana en Acapulco, el público local tenía este sábado una ‘final anticipada’ con dos hombres de 196 centímetros de altura frente a frente. Seguramente, los dos jugadores de mayor talla que mejor se mueven sobre la pista, sin olvidarnos del croata Marin Cilic. En la final esperaba ya Kevin Anderson y entre argentino y alemán solamente un duelo previo no era suficiente para vaticinar un resultado (en tres mangas le ganó el tandilense en el último Masters de Shanghai). Encuentro bonito y abierto que resolvería quién de los dos estaba más preparado para una guerra como ésta.

A veces los jugadores se quejan de los cuadros pero también es cierto que un camino difícil a veces te ayuda a ser más fuerte en los momentos clave. Mientras que Sascha llegaba tras derrotar a Mackenzie McDonald, Peter Gojowzcyk y Ryan Harrison, su rival aterrizaba en semifinales batiendo a Mischa Zverev, David Ferrer y Dominic Thiem. La diferencia era importante. Eso y una década de diferencia en la edad decidieron un primer set donde el argentino abusó continuamente del segundo servicio del germano, mucho más agresivo (18-10 en winners) pero también mucho más errático (14-6).

Un susto nos llevamos cuando con 3-1 a favor de Juan Martín, la rodilla del tenista de Hamburgo obligó a parar el partido en mitad de un juego haciéndonos temer lo peor. ¿Una lesión en la ATP? Desgraciadamente no hubiera sido una sorpresa, pero fue una falsa alarma. El fisio le colocó una venda en el rotuliano y a volar, aunque con vuelo bajo, ya que Alexander no podría recuperar ese quiebre. El segundo set no fue muy diferente, apenas tres juegos duró la igualdad en el marcador. Dobles faltas, nerviosismo y un carácter caprichoso demostraba que al pequeño de los Zverev todavía le queda camino hasta alcanzar la madurez. Su expresión corporal, sus quejas en voz alta y su par de raquetas rotas habituales ya no afectaban esta vez a Juan Carlos Ferrero, un hombre que tomó la decisión hace unas semanas de dejar de trabajar con él. Con esa actitud, decisión acertada.

Tampoco diremos que Zverev jugó mal, o que no tuvo oportunidades de reengancharse al partido. Las tuvo. Pero sí diremos que el alemán no pisa una final desde su último título en Montréal y que todos sus resultados de 2018 han sido bastante discretos. Hoy chocaba por primera vez ante un top10 esta temporada y la realidad es que le faltó concentración para dar la talla. Y lo más importante, toda esa paz y armonía que desprendía hace un par de años que apuntaban hacia un tenista sin fisuras hoy muestran a un joven muy frágil y algo ansioso desde que llegara al Nº3 del mundo. Avanzó Juan Martín que jugará la 31ª final de su carrera profesional ante un sudafricano que nunca pudo vencerle en los seis duelos previos entre ambos. No pinta mal el panorama para el de Tandil.