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Ramos pone la guinda

El catalán inclina a Norrie para cerrar el triunfo local en Puente Romano y España recibirá a Alemania en los cuartos de final de Copa Davis (6-8 abril).

Mucho más duro de lo esperado, pero el trabajo está hecho. Albert Ramos cerró la eliminatoria en Puente Romano a favor de España por 3-1 ante Gran Bretaña tras su sufrida victoria ante un Cameron Norrie (7-6, 2-6, 7-6, 6-2) que no vendió barata su piel y que, por momentos, nos hizo pensar a muchos de la posibilidad de tener que jugar un quinto punto. El catalán ejerció de número para colocar en cuartos de final al conjunto de Sergi Bruguera. Allí donde recibiremos en casa a la Alemania de Alexander Zverev y compañía a principios de abril. Un fin de semana movidito con final feliz y con la emoción de volver a hacer algo importante en esta Copa Davis que tanto nos ha dado.

Empezaba el cuarto punto de la serie con Albert y Cameron en pista cuando la fuente de la estadística inundaba nuestro escritorio. Como ya ocurriera el viernes, los datos nos mostraban la inexperiencia de Norrie en este tipo de escenarios, aunque poco nos podemos fiar ya de esto después del palo que sufrió Roberto Bautista en el debut. Con 22 años, este británico nacido en Johannesburgo ocupa la 114ª posición del ranking, jamás disputó una final profesional y apenas contaba con una victoria en la Copa Davis, la lograda hace dos días. Un abismo entre ambos contendientes y un ingrediente que no se puede controlar en esta competición, el de la sorpresa.

Pero todos los fantasmas amenazaron con irse tras un inicio de partido espectacular por parte del tenista de Mataró. Cuatro juegos y los cuatro a su favor proponían un duelo cómodo y sin sufrimiento, algo como el dobles de ayer. Pero los nervios, la responsabilidad y la subida de nivel de Norrie cambiaron el guión. Del 4-0 pasamos al 4-4, luego al 5-5 y luego a un par de breaks consecutivos que dejaron la partida en manos de nadie. Ya no había favoritos, la Davis ya había hecho su jugada, dejar a dos hombres en igualdad de condiciones. El desempate sacó por fin a relucir esa veteranía de Albert y la primera manga quedó a buen recaudo, aunque la película todavía no había terminado.

Era el momento de pensar que la tempestad ya había pasado, lo más duro, que Cameron ya no empujaría igual al verse golpeado en ese primer parcial en el que se quedó a la orilla del triunfo. Otra vez nos equivocamos. Como aquel que poco o nada tiene que perder, el de 22 años siguió tirando igual de fuerte, incluso más, demostrando que el nivel demostrado este fin de semana en Marbella no es casualidad. Con total garantía, el británico se adjudicó el segundo set por 6-2 con una tranquilidad que nadie comprendía. El partido se alargaba, los fantasmas volvían y el banquillo español ponía cara de circunstancia. Mientras tanto, David Ferrer, Pablo Carreño y Roberto Bautista calentaban en vestuarios. Por si acaso.

Por suerte, no hizo falta. Eso sí, para matar el partido Ramos tuvo que meterse de nuevo en una espiral de igualdad máxima en la que volvería a salir victorioso en un nuevo tiebreak. Allí Cameron tiró por primera vez la raqueta al albero en todo el fin de semana, síntoma de que la situación ya se le había ido de las manos. Albert solamente tuvo que empujar en el último set para afianzar el triunfo español y celebrar una serie en casa cinco años después. Con Gran Bretaña ya superada, ahora el horizonte se presente menos amable. En abril recibiremos a una Alemania (algunos dicen que la sede estará en la Comunidad Valenciana) que llega tras hundir a Australia en su propia casa. Alexander Zverev y el resto del equipo serán el obstáculo para volver a plantarnos en unas semifinales de Copa Davis, algo que España no firma desde la final de 2012.