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“Para este Australian Open, pienso que Federer, Djokovic y Nadal estarán en el último cuadro”

Paul Dorochenko se refiere a lo que será el primer Grand Slam de 2018, anécdotas vividas con Federer y su experiencia en Chile en los próximos días

En los años 80, Paul Dorochenko era un joven fisioterapeuta y osteópata del deporte en Biarritz, país vasco francés. Dejó de practicar el boxeo y empezó a jugar al tenis a un nivel “correcto”, reconoce. En esta ciudad, había un instituto de deporte-estudios de tenis para chicas y se encargó de la rehabilitación y preparación física de estas jóvenes promesas en Francia.

El boxeo le había dado buenos conocimientos sobre el movimiento y control emocional. A partir de ahí, se convirtió en el primer fisioterapeuta de la historia de la WTA y del ATP en viajar de forma privada con jugadores. “Esa oportunidad me facilitó ampliar las conexiones dentro de esta burbuja. Por suerte -la en ese entonces numero uno francesa- Nathalie Tauziat y el numero uno francés, Guy Forget, actual director de Roland Garros vinieron a vivir en Biarritz. Empecé a trabajar con ellos y viajar de forma regular en varios torneos, hasta decidir comprometerme completamente con este deporte. Fue el inicio de 30 años dedicados al ATP”, señaló.

¿A qué está abocado hoy?

A los sesenta y dos años, viajando con Vasek Pospisil, me di cuenta que me costaba viajar: cambios de ciudad, hoteles, transportes, diferencia de horarios entre otros. De ser siempre el más joven, pase a ser el más experimentado del circuito. Conocía a todos los actores: jugadores, árbitros, staff del ATP, organizadores de torneos, patrocinadores, fisioterapeutas, preparadores físicos. Sin embargo, ese universo empezó a cambiar. Antes se podía interactuar entre los actores del circuito profesional. Los intereses económicos siendo cada vez más importantes y constatando esa evolución, sentí que era momento de pasar a otra cosa. En 2014 tuve la oportunidad de conocer a los emprendedores que abarcaron la sociedad que promocionaba un sistema revolucionario en el ámbito deportivo. Esa empresa se llamaba Activa-Concepts, hoy es Allyane.

¿En qué consiste su método y cómo es aplicable en hoy en día, dado los avances tecnológicos en materia medicinal?

Es un sistema de reprogramación neuromotriz que se dedicaba al deporte para modificar la técnica. La visión estaba clara: aportar una solución para gente que no podía encontrar alternativas con la medicina y tratamientos clásicos. En aquella época vivía en Valencia (España), pero me sedujo la idea, la visión de este método y acepté dejar Valencia (3 semanas por mes) para ir a vivir en Lyon. El objetivo era formalizar los resultados que yo había tenido mediante el desarrollo de protocolos y hacer ensayos clínicos. Junto con Gilles Chaufferin, uno de los emprendedores de Allyane, empezamos a proponer el método a algunos médicos y traumatólogos referentes para tratar pacientes. Fue un exitazo, consiste en reprogramar un patrón motor deficiente utilizando sonidos de baja frecuencia y la visualización. El paciente en un primer tiempo, toma conciencia de las informaciones propioceptivas aferentes a un gesto correcto (forma de andar, gesto deportivo, aprehensión, pisada, salto o lo que sea). Una vez que la persona visualiza ese gesto con las informaciones propioceptivas asociadas, lo ponemos sobre una camilla con un casco que emite sonidos específicos de baja frecuencia. Estos sonidos tienen como efecto de poner el cerebro en modo alfa y de estimular las áreas de la motricidad.

Hace unos días, Roger Federer exponía tras ganar la Hopman Cup los "secretos de su longevidad en el circuito". ¿Cuál crees que es la receta del éxito y del fenómeno Federer? ¿Se puede considerar algo “atípico” a partir de la rigurosidad y exigencia del circuito?

El secreto de Roger Federer es muy sencillo. No tiene fallos en los aspectos técnicos, tácticos, físicos o mentales. Tal vez no sea el mejor en cada una de estas cualidades. Por ejemplo, al nivel físico o mental, Rafa Nadal podría superar a Roger. Al nivel técnico, Novak Djokovic lo podría sobrepasar, así como David Goffin al nivel táctico. Lo fuerte de Federer es que tiene un porcentaje muy alto en todas estas cualidades.

¿Y a nivel supervivencia y permanencia en el circuito?

En ese tema, ha sabido gestionar su calendario mejor que nadie de la misma forma que trabaja su energía en la cancha, lo justo para ganar. Roger siempre ha privilegiado sus objetivos a largo plazo. Para finalizar, a él le encanta el tenis, le encanta el ATP. Es su mundo y se siente en casa más que nadie. Esta feliz.

¿Cuál es la explicación de este nuevo aire de los “veteranos” del circuito? Dado este escenario, ¿cómo ves el escenario del Abierto de Australia 2018, considerando las dos semanas de competencia?

El periodo de performance de los jugadores se está alargando por varias razones. 28.5 años es la edad media del top cien y 29, la del top diez. La primera razón es la subida del nivel medio del tenis de alto nivel. En los años noventa, sea con Guy Forget, Sergi Bruguera o Marc Rosset, podías tener un partido complicado en primera pero antes de los cuartos, casi siempre estabas tranquilo. Ahora cualquier partido es complicado. Todos juegan bien y cuando veo los jugadores del top 200, todos tendrían que estar en top cien. Como evocado, a principios de los 80 era el primer fisioterapeuta a viajar de forma privada. Hoy, la mayoría del top 100, tiene un fisio, un osteópata o un preparador físico para viajar con ellos. Se cuidan más al nivel de la nutrición, están más preparados al nivel físico y ahora son todos atletas además de ser jugadores de tenis. Viajar también es muy difícil y los jóvenes tienen que aprender muchas cosas para estar en las mejores condiciones. Los mayores ya tienen esta experiencia y el dinero para pagar su team. Cuando empecé a viajar, éramos 3. El jugador, el coach y yo. Ahora los team son de 4, 5, 6 personas y eso por supuesto es mucho dinero. Al nivel emocional, no es igual estar solo o acompañado para cenar y tener un grupo de gente que te anima y te gestiona al día a día. Por fin no tenemos un crack como fue Del Potro que gano el US Open a los 20 años. No veo ningún jugador de estas edades capaz de ganar un Grand Slam.

¿Quién debería llegar, los Next Gen, algún “consagrado” o sientes que puede haber una sorpresa? ¿Quién es tu favorito?

Para este Australian Open, pienso que Federer, Djokovic y Nadal estarán en el último cuadro, pero me gustaría ver un Thiem, un Dimitrov o Zverev meterse en la final. Para mí, si Zverev sabe orientar su juego como Goffin hacia adelante, tiene muy buenas opciones.

¿Es verdad que Federer era fastidioso, tiraba raquetas y era muy difícil de llevar? ¿Cómo lo llevas al camino que lo tiene como uno de los mejores de la historia?

Cuando trabajaba con Federer, él tenía entre 17 y 20 años. Era un chico hiperactivo. No paraba ni un minuto de hacer el tonto, un desastre de organización, pero lo más preocupante era su actitud en los partidos. Rompía raquetas, tiraba los partidos, no se comportaba bien en la pista y los castigos no cambiaron nada. Pero era muy querible y muy buena persona.

¿Cuál fue el punto de inflexión?

Un día jugando al futbol juntos en el Comité Olímpico Suizo, Macolin, me hice un esquince grave de tobillo y fue el primero en venir a apretarme el pie y sentía que estaba muy emocionado de verme tan mal. Tenía mucha dificultad a controlar sus emociones. Por eso a los 19 años, lo hicimos trabajar con un psicólogo deportivo y el departamento marketing de Nike también ha controlado su peso. Querían tener en Federer un gentleman, y lo fue. Ese cambio costó. Por último, su mujer con quien trabajé cuando estaba en el top 100 (WTA), ha tenido un papel importante en su maduración. Ha creado una esfera alrededor de Roger e influye positivamente en su carrera deportiva.

¿Tienes anécdotas o alguna historia sabrosa de contar?

Anécdotas con Federer tengo muchas, pero una de las más divertidas ha sido durante un torneo (ya con Iván Ljubicic), tenía la habitación aledaña y lo escuchaba gritar como un loco muy tarde en la noche. ¡A la mañana hable con él y me dijo que estaba jugando play station contra el mismo y se había ganado! ¡Una gran victoria que le había hecho perder los nervios!

¿Qué podrías comentarme en ese item de otros grandes jugadores con los que trabajaste, en cuanto a historias simpáticas, anécdotas o enseñanzas para las futuras generaciones?

Trabaje con 12 top ten y por eso tengo una muy buena experiencia del alto nivel. El punto común de todos estos jugadores era la importancia de ganar, lo que sea pero ganar. Por otra parte, es la capacidad que tienen todos a hacer lo necesario para quedar arriba. Ellos viven por sus sueños y con una constancia que poca gente puede mantener tantos años y por fin, ser capaces de decidir cosas que no siempre son fáciles. Por ejemplo, Sara Errani a los 14 años se fue sola a EE. UU a la academia de Bollettieri. Después de algunos meses, se ha dado cuenta que no era lo que quería y se ha venido a vivir en mi casa en Valencia para trabajar conmigo. A esta edad, hay que tener una mente muy firme para tomar estas decisiones cuando lo más fácil, seria quedarte en la casa de tus padres.

¿Qué te lleva a visitar Chile? ¿Cuál es tu visión respecto a lo que sucede y pudiste apreciar en tu visita anterior a ese país?

Chile es la Suiza de América Latina. País pequeño, pero bien estructurado, con calidad de vida y con una amplia historia tenística. Cuando ves todos estos nombres como Jaime Fillol, Patricio Cornejo, Jaime Pinto, Michelle Boulle, Ana María Arias, Francisco Musalem, Pedro Rebolledo, Hans Gildemeister, Álvaro Fillol, Marcelo Ríos, Nicolás Massú, Fernando González y seguro que olvidé unos cuantos. Chile es Tenis.

¿Se puede encontrar en un país como Chile, con las carencias de infraestructura, de planificación, a nivel dirigencia, entre otros aspectos, formar y tener un Roger Federer?

Me encantaría demostrar que puedes fabricar un Federer en cualquier país que tiene una base y una elite, y Chile cumple. El Comité Olímpico de ese país me ha hecho descubrir el tenis de los clubes y la base con futuros campeones. Jugadores como Nicolás Massú o Fernando González han armado academias y eso dará frutos, estoy seguro. El mundo del tenis cambia y tirar miles de pelotas al día ya no es suficiente. Hay que tener conocimientos para fabricar talentos y por eso vengo a Chile, pienso que lo van a aprovechar. Las lateralidades, la visión, el mental, la preparación física, la reprogramación neuromotriz: sin el dominio de la técnica, la potencia es limitada. En este sentido, y en Chile, tienes más posibilidades de hacer nacer los próximos “Federer”.