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Andy Murray se pondrá a prueba en Brisbane
El escocés asume el riesgo de volver a la competición en el primer torneo del curso. “Mi cadera es ahora mismo la única incógnita de mi cuerpo”.
Inmerso en un mar de dudas pero con más ganas que nunca, Andy Murray ya ha tomado una decisión. El británico será de la partida en el primer torneo del curso, el ATP 250 de Brisbane, donde arrancará por la parte baja del cuadro vestido de segundo cabeza de serie. Un certamen que le servirá para probarse y ver si su cadera está lista para competir o necesita de algunos días más recuperarse. Con la ambición de un junior pero con la preocupación de un veterano que sabe que el cuerpo ya no reacciona del mismo modo que antes, Andy está a pocas horas de conocer su futuro.
“A menos que ocurra algo extraño en los próximos días, algo que vaya mal, no me veo bajándome por culpa de mi cadera derecha. Necesito jugar partidos para ver exactamente donde me encuentro en estos momentos. Ahora mismo la cadera es la única parte de mi cuerpo que resulta una incógnita”, confiesa el que fuera número 1 mundial la pasada temporada.
“En Abu Dhabi fueron los primeros puntos competitivos que jugué desde hace mucho tiempo”, explica acerca de ese enfrentamiento ante Roberto Bautista del que pocas conclusiones se pudieron sacar. “Por suerte todo salió bien y ahora me encuentro mucho mejor. En este momento lo único que me preocupa es la cadera, pero llega un momento después de tanta rehabilitación que lo que necesitas es volver a competir”, añade una vez más, empujada por el ansia de volver a saltar a una cancha de tenis con algo más que una victoria en juego.

La cuestión es que la gente sigue sin explicarse cómo es posible que Djokovic, Raonic, Wawrinka, Nishikori y él mismo pudieran cerrar el 2017 en tratamiento y no celebrando éxitos, como de costumbre. “Es un acontecimiento que debería analizarse para entender exactamente los motivos por los que se ha producido. No había visto nunca algo así, ya en 2016 Rafa sufrió operaciones con su muñeca y Roger con su rodilla”, subraya el escocés, un hombre que lleva sin disputar un certamen oficial desde Wimbledon.
“Está claro que me encantaría volver a ser el número 1 del mundo, pero ahora mismo lo único que quiero es jugar. Cuando te privan de jugar es cuando te das cuenta de lo importante que es. Puede que en estos momentos sienta que estoy jugando mal, pero estoy seguro de que aún podría ser lo suficientemente competitivo como para vencer a algunos de los 30 o 40 mejores jugadores del mundo, por lo que sigue siendo un nivel muy alto”, sugiere Andy, el hombre que en unos días, sea cual sea el resultado, volverá a sentirse tenista.