Hay que enfrentarse a duros desafíos a lo largo de la vida para poder no ya triunfar, sino seguir pudiendo hacer lo que se desea. Es lo que lleva experimentado Stan Wawrinka desde hace meses, cuando su rodilla izquierda comenzara a darle claros avisos de que no podía seguir el ritmo de un deportista profesional. Una severa lesión en el cartílago obligó al suizo a parar en seco su temporada y tener que replantearse muchas cosas, incluso su continuidad en el circuito ATP.
La discrección con la que ha manejado el asunto no ha de restar gravedad al periplo que lleva atravesando el de Lausana desde que cayera en primera ronda de Wimbledon 2017. A esa lesión se le ha sumado la ruptura con su entrenador Magnus Norman, que le ha dejado un profundo pozo de tristeza. Pero en ese mar de malas sensaciones, emerge la figura de Pierre Paganini, que le ha hecho creer de nuevo al suizo en que puede volver a la élite.
[getty:806607130]
"En estos meses ha habido momentos en los que no podía ni caminar. Dudé mucho, perdí confianza en que podía salir de esto y no habría podido intentarlo sin Pierre, que me conoce a la perfección y sabe en todo momento lo que puedo hacer y dónde están mis límites", declara el helvético en una interesante entrevista para Le Matin en la que califica como de "salvavidas" la figura del preparador físico suizo.
Se percibe el dramatismo en las declaraciones de un Stan que ha visto el abismo muy cerca y que aún no se ha despojado de la sensación de poder verse apeado de las pistas para siempre. "Tuve momentos de depresión al estar tan lejos del circuito, sometiéndome a operaciones. Me faltaba la tensión de la competición y la verdad es que me he sentido solo en este periplo", asevera. Wawrinka ha comenzado ya el proceso de recuperación y las sensaciones parecen ser netamente mejorables.
[getty:809429962]
"Desde que volví al trabajo estaba seguro de poder alcanzar un nivel que me permitiera competir pero no podía imaginar lo difícil que iba a ser este proceso de recuperación". Y es que el de Lausana tiene que ir muy poco a poco si no quiere sufrir una fatalidad. "Tengo que estar siempre concentrado para no hacer un mal movimiento con la rodilla. Me frustra no poder trabajar a tope y todo esto también le afecta a otras partes de mi cuerpo, que debo vigilar. Todo esto es difícil de gestionar porque me he visto obligado a empezar desde cero y siento dolores aún", reconoce con desasosiego el vigente finalista de Roland Garros.
No será fácil para un hombre de 32 años alcanzar su mejor nivel previo a esta lesión. Pero si algo ha demostrado Stan Wawrinka a lo largo de su carrera es que puede hacer grandes cosas cuando menos se espera de él. Comenzará el año en el puesto 9 del ranking ATP y su objetivo era ser de la partida en el Open de Australia 2018. Sin embargo, estas declaraciones no invitan al optimismo y habrá que estar muy atentos a su progresión para saber si estará en Melbourne.

