Mihaela Buzarnescu, un milagro cocinado a fuego lento
La rumana de 29 años empezó la temporada en el puesto 540 y la termina como 59 en el ranking WTA, merced a su dominio del circuito ITF.
Quizá más de un ferviente seguidor del circuito WTA se sorprenda al leer este nombre por considerarlo desconocido. No es descabellado que fuera así ya que la discrección de Mihaela Buzarnescu no tiene precedentes. Solo hay 58 jugadoras mejores que la rumana en el mundo pero muy pocas conocen el juego de esta mujer de 29 años que dio mucho de qué hablar en su etapa junior, con un título de dobles en US Open 2006, pero que ha tardado en dar el ansiado salto cualitativo.
Tanto es así que Buzarnescu comenzó el 2017 en el puesto 540 del ranking WTA. Parecía relegada al ostracismo, después de haber sido una actriz principal en el circuito ITF durante toda su carrrera, pero el trabajo duro y la ilusión han desembocado en la mejora más impresionante de la temporada. Mihaela ganó su primer título de esta categoría en 2004, con apenas 16 años. Se esperaba mucho de ella pero nunca logró consolidarse en los torneos de máxima categoría.
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Despojada de la vitola de gran promesa y adelantada por la derecha por las nuevas estrellas del tenis rumana. Buzarnescu cayó en el olvido, sin que sus esporádicos trofeos ITF en 2008, 2010 y 2011 pudieran hacerla volver al disparadero. Daba la sensación de que se había estancado pero en 2015 ya avisó con cuatro títulos y un puesto de finalista. El ímpetu se frenó en 2016 pero fue para tomar carrerilla antes de la mejor temporada de su carrera.
Lo más increíble de la progresión de la rumana es que en el ecuador de la temporada tan solo se habia podido situar como 374 del mundo, con tímidos resultados entre los que no se contaba ni tan siquiera unas semifinales. El punto de inflexión se produjo en Hodmezovasarhely (Hungría); allí, Buzarnescu salió victoriosa ganando en la final a una tenista notable como es Danka Kovinic, y dejando en el camino a la ilustre Patty Schnyder. Encadenó la friolera de 15 victorias consecutivas, materializadas en tres títulos (Izmir y Getxo).
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Tras quedarse en la fase previa de Wimbledon, la rumana regresó a su hábitat natural y ganó el torneo de Versmold. Con la confianza por las nubes se presentó en el US Open 2017, donde pudo por primera vez en su carrera pasar la fase previa y disputar un partido del cuadro final de un Grand Slam. Cayó ante Caroline Wozniacki dando una buena imagen y vendiendo cara su piel, sobre todo en la segunda manga.
Biarritz, Poiters, y Toyota verían de nuevo levantar un título a Mihaela mientras que el WTA International Linz fue el escenario donde se dio más a conocer, al meterse en semifinales procedente de la fase previa. Ganó a tenistas como Anett Kontaveit, Alja Tomljanovic y Belinda Bencic, demostrando que va muy en serio. Solo pudo frenarla Barbora Strycova. Lejos de relajarse y disfrutar de su flamante condición de top-60, la rumana sigue trabajando.
No hay lugar para el descanso. Mihaela Buzarnescu está disputando el torneo ITF Dubai esta semana con el objetivo de prorrogar su excelso estado de forma y seguir escalando posiciones en el ranking WTA. Si no se quema demasiado física y mentalmente puede tener mucho que decir ya en los mejores torneos del mundo. Si saliera victoriosa de Dubai, la rumana se colocaría como 46 del mundo. Una escalada en el ranking WTA simplemente histórica.