Después de analizar los próximos retos de los diez mejores jugadores de la actualidad, es momento de cambiar de vestuario y hablar sobre el top10 que la WTA nos ha dibujado en este fin de temporada. Una rumana, una española, una danesa, una checa, una ucraniana, una letona, una francesa, una británica y dos estadounidenses conforman este primer vagón de la clasificación. Cada una con su estilo, con sus triunfos, con sus fracasos y con sus deberes de cara al 2018.
1. Simona Halep: El mismo objetivo que en 2016 y que en 2017 sigue vigente para Simona Halep. La radiante número 1 del mundo no es la jugadora que más finales juega, tampoco la que más títulos gana, pero sí es la que más punto consigue. Esa que casi nunca falla en las quinielas, por eso hoy aparece como la reina indiscutible del vestuario. ¿Y el Grand Slam, cuándo? Esa es la pregunta. Roland Garros parecía el lugar idóneo para quitarse la espina pero una imperial Ostapenko la dejó con la miel en los labios. En 2018 tendrá de nuevo cuatro oportunidades para alcanzarlo ya sin la presión de tocar el Nº1 por primera vez en su carrera.
2. Garbiñe Muguruza: Ya ha sido número 1, ya ha ganado a todas las grandes rivales, ya ha capturado grandes torneos, incluso ya ha logrado tocar esa cierta regularidad que se le exigía. La dupla de Muguruza + Sumyk parece estar más asentada que nunca, pero no se pueden dormir en los laureles. Hay que seguir ganando, sumando y coleccionado recuerdos. Puestos a pedir en 2018, no estaría mal darle un mordisco al Open de Australia o al US Open.
3. Caroline Wozniacki: Estamos en las mismas que con Simona Halep, solo que Wozniacki ya sabe desde hace mucho tiempo lo que significa no tener a nadie por delante en el ranking. La danesa, además, sabe lo que es caer en el pozo de la frustración durante unas cuantas temporadas y sabe lo que es volver a salir a respirar aire fresco. Flamante campeona del Masters de Singapur y número 3 del mundo para cerrar el año. La Grigor Dimitrov de la WTA la llaman. Ahora falta encontrar el momento adecuado para dar ese golpe que ya se la escapara en un par de ocasiones en Flushing Meadows. Levantar un Grand Slam para pasar a la historia por siempre.

4. Karolina Pliskova: Y seguimos con lo mismo. Os prometo que no quiero repetirme, pero no deja de ser curioso que de las cuatro primeras jugadoras del ranking haya tres que nunca hayan logrado ganar un Grand Slam. Mucho más si tres de las cuatro saben lo que es ser Nº1 del mundo. Esto lo sabe ya Pliskova, además desde hace meses, pero cuando aparece una gran parada en el camino, su nombre se marchita y no acaba de encontrar la tecla para mostrar esa superioridad que sí muestra en torneos menores. Hasta en París se mostró altamente peligrosa, pero tampoco tuvo la suerte necesaria en las rondas finales. Veremos entre Halep, Wozniacki y ella quién consigue antes desbloquear esta carta.
5. Venus Williams: Lo siento pero me resulta impensable exigirle nada a una mujer de 37 años que ha logrado jugar este año dos finales de Grand Slam y una final de Masters. Imposible pedirle más a la mayor de las Williams. Todo lo que venga a partir de ahora seguirá siendo un regalo de cosecha propia, un lujo que se dé una de las mejores jugadoras de la época actual… y de hace 20 años. Seguir optando a grandes títulos pasa por seguir manteniéndose competitiva y con un ranking cercano al top10. Por ahí van un poco los tiros.
6. Elina Svitolina: Resulta extraño que, siendo la jugadora que más títulos ha ganado en la temporada, haya terminado tan solo en el sexto escalón del ranking mundial. Pero así está la WTA, diez mujeres en un puño cerrado y todas las oportunidades abiertas para las diez candidatas. El caso de Svitolina pudo haber acabado mucho mejor, un par de partidos que, de haberlos ganado, su nombre estaría mucho más arriba. Precisamente, ese es su reto para el próximo curso, tocar en algún momento del año el ático de la clasificación.
7. Jelena Ostapenko: Un 2017 que jamás olvidará y un torneo, como Roland Garros, que seguro será el más especial de su carrera. Partiendo desde la nada hasta el podio de campeona, el camino de Ostapenko en París dejó a todos congelados, pero no se quedó ahí, luego siguió acompañando con resultados hasta tocar el top10. Ahora, con el nuevo calendario asomando, la compañía de Anabel Medina se echará de menos, así que la letona tendrá como misión más importante suplir ese vacío de la entrenadora española.

8. Caroline Garcia: La gran revelación de final de temporada en la WTA logró encadenar dos buenos títulos en Asia y tocar las semifinales en Singapur, una sorpresa muy dulce que animó bastante el vestuario femenino. Brillante top10 y muy dura de cabeza, Caroline Garcia sabe que por sus venas corre la sangre de campeona, precisamente algo que en Francia no disfrutan desde el año 2003, temporada donde se conquistó la última FedCup. En su persona recae, en parte, la responsabilidad de generar esa confianza en el equipo y hacer que el resto de jugadoras galas quieran ser partícipes de una reconquista que ya se prolonga casi cinco lustros.
9. Johanna Konta: Otra mujer que no ha parado de crecer desde que Esteban Carril la dejara afincada dentro del top100. Cada temporada va a más, por lo que cada año se le puede exigir un poquito más. Este 2017, sin embargo, tuvo un pobre desenlace con derrotas inesperadas y alguna que otra lesión que le perjudicó. Por eso en 2018 tiene una cuenta pendiente con su físico y con ese objetivo de no pasar tanto por el hospital y conseguir un rendimiento notable en los once meses del calendario.
10. CoCo Vandeweghe: Con Serena en duda tras su maternidad y con Venus cumpliendo un año más, el tenis estadounidense sabe que el imperio de las Williams no tardará en dejar paso a los nuevos talentos. Jóvenes talentos como Keys, posiblemente, pero también jugadora renacidas a una edad más tardía como pueda ser Vandewegue, una de las heroínas hace unas semanas en la final de la FedCup. Su nombre deberá ganar enteros y empezar a ganarse al público hasta convertirse en la gran referentes del tenis norteamericano y demostrar que todo lo obtenido este año no fue producto de la casualidad.

