Leo Mayer, de caer con el 923º a ganar Hamburgo

En apenas una semana, el correntino Leo Mayer ha pasado de perder ante un tenista de 16 años a levantar su 2º título en Hamburgo. Una resurrección increíble.

Por segunda semana consecutiva, un 'lucky loser' se alza con un título ATP. Si en la tierra batida croata de Umag era el jovencísimo Andrey Rublev quien se imponía, en la arcilla alemana de Hamburgo el argentino Leonardo Mayer hizo lo propio este pasado domingo. El verano es propicio para sorpresas de cierta índole, pero todo esto lo está sobrepasando. Y más si tenemos en cuenta que el 'Yacaré' venía de ceder en la fase previa ante el local de tan solo 16 años y ranking 923 del mundo Rudolph Molleker.

El que fuera 21º mejor tenista del mundo hace apenas dos años, llevaba muchísimos torneos sin aparecer por las instancias finales. Concretamente desde Doha 2016, Mayer no entraba en los cuartos de final de un torneo del circuito ATP World Tour. Solo los Challengers le habían salvado. Problemas de lesiones y de confianza de por medio, su ranking había descendido hasta la posición 154. De ser una de las grandes bazas argentinas, a ser un tenista desdibujado y sin rumbo.

La semana en Hamburgo no auguraba buenas noticias para él. Un torneo que había ganado en el pasado. En 2014 conquistaba allí el que era hasta la fecha el mejor logro de su carrera venciendo en la final a David Ferrer en el 'tiebreak' del tercer set. Dado su ranking, en la edición de 2017 debía arrancar desde la fase previa. Superaba el primer choque pero no así el segundo en el que se estrelló en una más que sorprendente y sonrojante derrota contra el adolescente alemán de 16 años Rudolph Molleker, que apenas sí estaba ya instalado entre los 1.000 mejores tenistas del mundo (923º).

Caprichos del destino, el 'Yacaré' accedía en cualquier caso al cuadro final beneficiándose de la baja del campeón del año precedente, el eslovaco Martin Klizan. Campeón por campeón y tiro porque me toca. Hizo valer y mucho esa suplencia al vigente campeón de Hamburgo. De entrada, tumbaba al número 1 del cuadro Albert Ramos-Viñolas superándole en el desempate del tercero. A partir de ahí, solventes victorias ante Struff, Vesely y su compatriota Delbonis. Y en la final, remataba ante su tocayo de apellido, Florian Mayer.

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Tres años después levantaba su segunda corona ATP en el mismo torneo después de una espectacular y totalmente inesperada semana, en la que pasó del bochorno a la gloria. El propio tenista argentino desveló para La Nación parte del secreto de esa resurrección: "Me vino genial que mi hijo Valentino viniera. Es nuestra primera gira juntos. La empecé en el puesto 150º y ahora va genial. Me ha dado las fuerzas y las ganas de seguir jugando", reconocía Mayer que durante la semana en el Am Rothembaum de Hamburgo se le ha podido ver efectivamente disfrutando de la compañía de su retoño.

El de Corrientes es el octavo tenista de la historia del tenis masculino en la Era Abierta en proclamarse campeón de un torneo ATP tras entrar en el cuadro final como 'lucky loser'. Antes lo habían logrado Scanlon, Gunthardt, Clavet, Miniussi, Stakhovsky, Ram y Rublev. El argentino ha destacado las diferentes sensaciones que ha tenido en esta edición con respecto a la de 2014, cuando alzaba su primer título ATP. "Todo era más impulsivo entonces. Jugaba de otra manera. Ahora con mi mujer y mi hijo estoy más tranquilo, son vidas diferentes. Los dos han sido títulos increíbles, en este caso por la familia".

Un nuevo horizonte se le abre a Leonardo Mayer, que ha vuelto a instalarse entre los 50 mejores del mundo, lo que le permite reconfigurar su calendario en pos de objetivos y torneos más ambiciosos. "Me cambia todo aunque igualmente me tocará ir a la previa del US Open. Evaluaré con mi equipo cómo seguir en adelante, ahora no sé ni dónde puedo jugar porque hasta hace unas fechas estaba en otra cosa", reconocía el 'Yacaré', protagonista de un nuevo cuento de hadas en el circuito ATP. Veremos cómo sigue esa historia, si es capaz de alargarla.

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